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Archiletras

Ciudad Sintaxis

Raro y suave

Daniel Díaz

Cuando vives encerrado en tus ficciones, salir a la calle es todo un reto. La gente ahí fuera se puede (aunque no se debe) tocar.

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Tal vez un taxi

Daniel Díaz

Lo malo de poner tu vida patas arriba es la pérdida de tracción. Lo bueno es que parece que tus pies mueven las nubes.

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Mi carta a los Reyes

Daniel Díaz

En mi carta a los Reyes Magos he pedido borrón y cuenta nueva, una minifábrica de ganas, más verbos, menos adjetivos, y un pop it.

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Retrato costumbrista (con vaso de whisky al fondo)

Daniel Díaz

Como azar rima con bar, estoy en uno. Los presentes se hacen llamar parroquianos porque no hay fe más poderosa que el placebo curativo de una barra y un whiskito. Y al otro lado, la diosa. Valentina es su nombre.

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Cuando el tono contradice la palabra

Daniel Díaz

Ordenando mi escritorio virtual rescaté un audio de mi etapa como taxista en Madrid. Aún guardo muchos, varias horas, pero éste llamó poderosamente mi atención.

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Cuando tu ángel se convierte en tu demonio (y vicevesa)

Daniel Díaz

Para escribir (y supongo que para todo lo demás) es necesario confiar en uno mismo, creer en uno mismo y olvidarte del pasado si acaso ese pasado no te permite seguir adelante.

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Análisis sintáctico de las apps de contactos

Daniel Díaz

Llevo cosa de un mes enfrascado en una novela romántica que firmaré bajo pseudónimo y, para documentarme y tomar ideas, decidí apuntarme a un par de apps de contactos carnales. Y estoy fascinado.

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Revivir el ansia

Daniel Díaz

No hay tensión narrativa capaz de superar el complejo entramado mental de cualquier adolescente. Debemos mirar hacia ellos. Aprender de ellos. Envidiarlos. Siempre.

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Nunca te enamores de un personaje de ficción

Daniel Díaz

Estoy organizando una cena de empresa para navidad, y como soy autónomo y escritor, he decidido invitar a los siete personajes de la novela en la que me encuentro trabajando. Ya me han confirmado cinco.

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Vivir

Daniel Díaz

Busco estímulos. Razón, aquí.

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Escribiendo en sitios (hoy, Malmö)

Daniel Díaz

Últimamente viajo mucho a través de Google Street View, saltando de un punto a otro del entero mundo. Ahora me encuentro en Malmö, Suecia, en una calle llamada Regementsgatan. Y hace un día espléndido.

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Aprendiendo valencià (hoy: «esmorzaret»)

Daniel Díaz

Vengo de un bar. Bueno, de dos. Aquí en Valencia almorzar en bares es casi una religión en sí misma. Lo llaman «esmorzaret» e incluye bebida, bocadillo del tamaño del brazo de un niño y café.

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NaNoWriMo

Daniel Díaz

NaNoWriMo (acrónimo de National Novel Writing Month) es un desafío de escritura nacido en California y enfocado a escritores de todo el mundo. ¿Te atreverías a escribir 50.000 palabras en un solo mes?

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Mi rutina

Daniel Díaz

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Os cuento mi rutina: Desayuno, escribo, almuerzo, escribo, escribo, ceno, leo, veo series y a dormir. Los demás detalles, desde ducharme a planchar camisas o lavarme los dientes, carecen de importancia.

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Atracción

Daniel Díaz

Parece que a veces te falta el aliento, como si el oxígeno estuviera incluido solamente en cuentas Premium, y respiras mal, a bocanadas, pero tiras de esa otra sonda pleural que es la palabra.

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Todos mudos

Daniel Díaz

Cayeron Whatsapp, Instagram y Facebook durante un buen puñado de horas, el lenguaje entró en pánico y Carol se quedó sin saber el nuevo estado de su ex.

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Entre dos mundos

Daniel Díaz

Dos no discuten si uno habla mientras el otro está pensando en detalles psicosociales de un personaje secundario de la novela en la que se encuentra trabajando.

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Baños de dolor a 2,60€

Daniel Díaz

La gente queda en bares, en terrazas, para contar y compartir por turnos sus problemas. Paradójicamente, los que no tienen problemas tampoco tienen nada que decir en estos casos, lo cual es un problema en sí mismo.

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Una caja de zapatos de la talla 46

Daniel Díaz

Abriendo cajas encontré la grabadora que solía usar en mi taxi para captar sonidos y monólogos y charlas, y también la alianza de aquella usuaria cuya historia, por motivos legales, no puedo contar.

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Enseres y estores

Daniel Díaz

Tengo mil frentes abiertos: después de una mudanza completa de Madrid a Valencia, ahora estoy reformando mi nueva casa. Llevo días eligiendo colores, apliques, enseres y estores. Y es horrible y fascinante al mismo tiempo.

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Resurgir cual Ave Fenix

Daniel Díaz

Imagina que montas tu propio despacho para escribir, el sueño de toda una vida, con su mesa larga, su silla ergonómica, su impresora láser, su torre de folios en blanco perfectamente alineados, su corcho, sus fichas para tramas y personajes, sus libros de consulta, sus cuadros inspiracionales…

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Literatura y gotelé

Daniel Díaz

Estamos reformando la que será nuestra nueva casa en Valencia. Los obreros eliminan el gotelé al tiempo que escribo estas líneas desde la terraza. Nunca imaginé que una combinación tan rara funcionaría tan bien.

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Mis vidas matrioshka

Daniel Díaz

Me encuentro en un caserón en Benissa (Alicante). Vine aquí con la única intención de escribir. A todas horas. Todo el rato. Y por motivos que no vienen al caso, estoy solo.

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Monstruos, venid a mí

Daniel Díaz

Sucede algo extraño en mi cabeza y es por esto que no puedo llevar una rutina cuando escribo (tal y como hacen, me consta, el resto escritores que viven o pretenden vivir de su oficio).

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Adaptándome a mi nueva vida de escritor

Daniel Díaz

Llevo muchos años, demasiados, escribiendo sobre mi taxi y desde mi taxi. No me refiero a escribir encima del taxi (aunque una vez redacté un artículo dentro del maletero; eran tiempos extraños).

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Huir de ti para quedarme conmigo

Daniel Díaz

Llegó el momento de confesaros que, en lo taxial, llevo de bajona mucho tiempo. Amo mi taxi, pero el lobby feroz de Uber resultó insaciable, y en su naturaleza está el no detenerse hasta engullirlo todo. Y el día que esto suceda, prefiero estar lejos.

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El abismo entre dos mundos

Daniel Díaz

Preservar el bunker de tu lenguaje interior se hace imposible en un entorno donde el chándal ahora es también una prenda apta para salir de fies(ta).

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La culpa es del logaritmo

Daniel Díaz

Por alguna extraña razón, Facebook me dijo que tal vez podrían interesarme foros del tipo «Amantes del punto de cruz», o «Flambeados para pastelería cuqui».

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La tensión narrativa de unas llaves perdidas

Daniel Díaz

Cuando no encuentras algo, pongamos unas llaves, se inicia un viaje interior a tu pasado más reciente, y ese implícito monólogo alcanza tal tensión narrativa que ni el mejor Stephen King.

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El poder cicatrizante de unos párpados

Daniel Díaz

La mujer me miró cariacontecida a través del espejo después de recibir una llamada en mi mismo taxi. Le habían dado una noticia evidentemente mala. Y su primera reacción, tras colgar y sostener el móvil como un polluelo herido, fue mirarme.

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Desnudo integral

Daniel Díaz

Escribo estas líneas desde un bar de carretera sito en el kilómetro ciento y pico de la carretera de Valencia y ahora estoy pensando en vocablos raros tales como «sito».

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Secretos y mentiras del lenguaje corporativo

Daniel Díaz

Escóndete si quieres en el maletero de mi taxi y escucha las charlas que se gastan los usuarios corporativos porque son de no creer: mayoritariamente hombres y valedores de un uso del lenguaje, digamos, peculiar.

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Outro lugar

Daniel Díaz

Cuando tienes la cabeza en otra parte, tu lenguaje interior se reduce al espacio acústico de un bunker sin ventanas. Te habla la gente, pero no oyes nada (o si oyes, no escuchas). Y todo lo de fuera, aunque puedas tocarlo, se convierte en un país extranjero.

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Sólo sé lo que otros dicen

Daniel Díaz

«Es imposible que ahora, de repente, la gente tenga tanto que decir, macho. Parece que hay estar ahí a toda costa, tener presencia en redes y opinar por sistema de lo que toque» me dijo anoche un usuario de mi taxi.

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Ni voz ni botox

Daniel Díaz

—¿Qué prefieres, ropa sucia y mirada limpia, o ropa limpia y mirada sucia?

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Un futuro asombroso

Daniel Díaz

Hay recuerdos que te asaltan de repente y no puedes obviarlos, ni cambiarlos por otros mas sanos, ni mucho menos domar la furia que provocan. Son subtextos de la vida en directo que a veces no encajan en tu entorno, pero ahí siguen, impertérritos: jodiéndote el coco.

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Decir lo que te salga del emoticono

Daniel Díaz

La modernidad nunca dejará de sorprenderme. Ayer un chico en mi taxi no sabía encontrar la palabra adecuada y optó al final por enseñar a su amigo un emoticono de WhatsApp.

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Animalización trans

Daniel Díaz

«Eres un gallina» le dijo un usuario de mi taxi a otro. «Un», masculino. «Gallina», femenino. Figura literaria: Animalización transgénero.

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Los teléfonos que hablan con los ojos

Daniel Díaz

«Escucha esto: nunca nada sucederá según lo previsto. Cuanto antes lo asumas, más tranquila será tu vida» me dijo un hombre en mi taxi mientras cruzábamos el puente de Juan Bravo.

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Sobre fascismo y orgasmos

Daniel Díaz

«Hombre, un poco fascista sí que eres… pero no pasa nada: todos arrastramos nuestras taras. Yo, por ejemplo, cuando tengo un orgasmo me da por llorar».

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Una voz dentro de una maleta

Daniel Díaz

Supongo que me enamoré de su voz. Fue al decirme: «A la estación de Atocha, por favor». Atocha era su cuerpo, por supuesto. Verano la estación. Y su blusa, la bandera de mi nueva patria.

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Tipos de lenguaje: el claxon

Daniel Díaz

Los conductores, cuando el lenguaje no alcanza su función de expresar un sentimiento, tocan el claxon. Y aunque aparente lo contrario, existe un amplísimo abanico de matices lingüísticos según la forma de tocarlo.

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La palabra

Daniel Díaz

Pareja en mi taxi de unos treinta años:

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La extraña historia de Claudia y Bruno

Daniel Díaz

Claudia, nombre inventado, no sabía discernir ficción de realidad; y en esa fina línea se mantuvo desde aquellos inviernos de su infancia hasta hoy, con treinta y seis primaveras.

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Vidas dentro de otras vidas

Daniel Díaz

No hay mayor lujo que tener la cabeza bien amueblada y con gusto: minimalismo y funcionalidad intramuros. Coherencia de córtex hacia dentro y un corazón a prueba de balas perdidas.

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Matemáticas aplicadas a las letras

Daniel Díaz

Un varón de unos 45 años, pongámosle de nombre C, viaja en mi taxi del punto A al punto B. En este caso, A+B no puede ser nunca igual a C, ya que A y B son ubicaciones, y C corresponde a una persona. Pero.

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Mis horas

Daniel Díaz

Avanzar página, suprimir palabras, recular, pulir, desesperarme. Esta es mi vida ahora. Ya sólo saco el taxi a pasear para airearme, buscar nuevos enfoques y, ya de paso, coquetear con el azar.

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Zombis todos

Daniel Díaz

Zombis. A menudo en mi taxi me dedico a llevar zombis de un lugar a otro. Al dentista. A la delegación de hacienda. Al salón de tatuajes. Al tanatorio. A votar.

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Somos mentira (en los libros)

Daniel Díaz

Llevo un mes volcado en cuerpo (y taxi) y alma en mi próxima novela. Y uno de los rasgos, a mi juicio, más destacables, es la creación y recreación mental de cada personaje.

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Prohibido hablar de antipolítica

Daniel Díaz

Es un hecho: ya no se puede hablar de política. Hoy las diferentes posturas están tan polarizadas, es tal la irracionalidad, que cualquier debate serio y calmo es imposible.

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¡Lee!

Daniel Díaz

Conozco pocas emociones comparables con el acto de abrir la primera página de un libro. Y leer la primera frase. Y a partir de la segunda, abandonarme.

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El virus de la incertidumbre

Daniel Díaz

Mandó parar mi taxi muy nerviosa, con el móvil en la mano. Una vez dentro, me indicó una dirección y añadió atropellada: «lo más rápido posible». Llevaba mascarilla, pero sus ojos de terror hablaban por su boca.

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Oído en mi taxi #5

Daniel Díaz

En mi afán por captar la voz de la ciudad, estas últimas semanas he ido anotando frases de usuarios de mi taxi charlando entre ellos, o bien al teléfono, o hablando conmigo. Atentos:

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El lenguaje interior de las nubes

Daniel Díaz

Mi fase preferida del amor es la segunda: cuando todo en rededor no importa nada a excepción de lo de él o lo de ella, y físicamente no puedes pensar en otra cosa. Cualquier conversación distinta a él o a ella te resulta banal, te abstrae, te importa un carajo.

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Palabras al peso

Daniel Díaz

Resulta que ahora los escritores de la era digital comparten en sus redes la evolución de sus proyectos en base al número de palabras que llevan escritas: ¡100.000 palabras! ¡250.000! Pero nunca dicen cuáles, ni cuántas de ellas son pronombres.

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Arrebato

Daniel Díaz

Mi vida es escribir y poco más. Puedo tener un día horrible, pero me basta idear una sola frase genial o un párrafo aceptable para voltearme el ánimo y sentirme feliz.

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Usuario de mi taxi dice

Daniel Díaz

«Todos vivimos aquí y ahora, amigo mío; por mucho que quieras ir de outsider, o tatuarte un pene fláccido en la frente, necesitas que otros se ofendan y de este modo posicionarte en un mundo aparentemente opuesto al suyo. Gira por esa».

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Dímelo en la calle

Daniel Díaz

Lo mismo vale para un barco encallado en el Canal de Suez, que para un escritor bloqueado e incapaz de avanzar. La solución pasa por quitar lastre, esperar a que suba la marea y hacer uso de una retroexcavadora.

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Puntos de vista

Daniel Díaz

Estoy con dos novelas a la vez, escribiéndolas en dos paradas de taxis distintas: según me pille más cerca una parada o la otra, escribo una novela o la otra. El azar, en cierto modo, está marcando mi ritmo de trabajo.

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Beber para creer

Daniel Díaz

El hombre, achispado aunque locuaz, propuso tema: «¿Vivir para trabajar o trabajar para beber?». Apenas eran las cinco de la tarde cuando subió en mi taxi. Me había pedido llevarle de una zona de bares a otra zona de bares donde también, según me dijo, sería bien recibido.

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Las ideas son larvas

Daniel Díaz

Las ideas son larvas que entran, a menudo, por el ojo. Y a veces también por el oído, o a través del olfato o del tacto (o la lengua incluso). Luego se metamorfosean en la cabeza y vuelan libres hasta estamparse y morir en el papel.

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Labios que sacan de quicio

Daniel Díaz

Me salvé de perder la cabeza por esa mujer gracias a la mascarilla. Su voz fue un canto de sirena para mis pobres oídos de marinero en tierra firme. Dios santo, qué ojos, pensé. Qué piel tan bien pulida. Qué cosas tan intensas dice. Pero me faltó saber su boca.

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Ella, él, yo y una caldera

Daniel Díaz

ELLA: Tenemos que arreglar la caldera.

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Escribir la vida de otro

Daniel Díaz

Hace tiempo, un antiguo lector me propuso un reto: escribir la biografía de su padre como regalo sorpresa para su inminente jubilación. Me pareció un reto interesante, así que accedí. Y a modo de adelanto del pago, se me ocurrió entrevistarle en mi taxi, tarifando mis horas vía taxímetro.

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La fuente principal del desahogo

Daniel Díaz

Ayer llevé en mi taxi a una mujer sobrepasada. Tenía problemas serios con su ex, y un hijo pequeño en urgencias, a punto de ser operado. En el trayecto, habló por teléfono con alguien. Necesitaba desahogarse.

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El bar en tiempos revueltos

Daniel Díaz

Me encuentro en el bar de siempre. Dejé mi taxi aparcado en una parada contigua, aguardando su turno. Pido el segundo café de la mañana. Lo confieso: soy adicto no tanto al café como al murmullo de la gente.

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Hablando de herencias…

Daniel Díaz

Supuse que eran parientes lejanos, o tal vez tía y sobrino de sangre aunque distanciados por los cauces de la vida. Dos generaciones: ochenta años ella y veintitantos él. Sentados los dos en mi taxi.

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En defensa de la duda

Daniel Díaz

En mi taxi valoro muy mucho la libertad de expresión. Nunca he censurado a nadie a pesar de la ingente cantidad de improperios que he podido escuchar en los más de doce años que llevo en esto.

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Oído en mi taxi #4

Daniel Díaz

En mi afán por captar la voz de la ciudad, estas últimas semanas he ido anotando frases de usuarios de mi taxi charlando entre ellos, o bien al teléfono, o hablando conmigo. Atentos:

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Un Tinder metaliterario

Daniel Díaz

Hace tiempo llevé en mi taxi a un tipo que se dirigía a una cita «a tuertas», vía Tinder, y le di mi teléfono para llevarle después a él, o a los dos, a su casa o la casa de ella. Pero no me llamó. Hasta hoy.

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Víctimas literarias

Daniel Díaz

Sentir pasión por algo: esa es la clave. Ansiar salir de casa y ansiar volver a casa. Que tu única obsesión te consuma por dentro igual que un virus letal. La mía, mi obsesión, es escribir. A todas horas. En cualquier parte. Desde que tengo uso de sinrazón.

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Escribir, beber cerveza y pedir perdón

Daniel Díaz

Libertad es que te asalte de súbito una idea digna de ser escrita, aparcar tu taxi frente al bar más cercano, sentarte en su terraza, pedir un café, abrir el portátil, volcarte en eso y olvidarte de todo y de todos, incluso de ti.

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Adivina quién es quién

Daniel Díaz

Te propongo un juego. Adivina quién es quién en la siguiente línea de diálogo compuesta por tres actores: una pareja (hombre y mujer) y un taxista (yo). ¿Qué líneas corresponden al hombre? ¿Quién es la mujer? ¿Y el taxista?

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Oído en mi taxi #3

Daniel Díaz

En mi afán por captar la voz de la ciudad, estas últimas semanas he ido anotando frases de usuarios de mi taxi charlando entre ellos, o bien al teléfono, o hablando conmigo. Atentos:

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Tu sidus

Daniel Díaz

Antes de empezar huelga decir que el término «considerar» es un préstamo del latín considerare (examinar atentamente), originalmente “examinar los astros en busca de agüeros” y, derivado de «sidus»: constelación, estrella.

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Somos xenniales

Daniel Díaz

Pues resulta que los nacidos entre finales de los setenta y mediados de los ochenta pertenecemos a una generación intermedia llamada «xennial», posterior a la «generación x» y anterior a la «millenial» actual.

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Pasado, presente y yo qué sé

Daniel Díaz

«Cumpla usted cincuenta y cinco y me lo cuenta», me dijo un hombre de cincuenta y cinco años. «Note la rutina arañándole la piel: tres décadas casado, hijos mayores y el mismo sofá con la forma de tu culo».

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Desbarra todo

Daniel Díaz

Subí por una calle a duras penas, derrapando (había nieve), y el hombre de mi espalda me soltó: «Desbarra todo». Al rato, ya solo y móvil en mano, pude comprobar que la palabra «desbarrar» encajaba como un guante más allá de ese preciso contexto. Me explico.

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Martes en blanco

Daniel Díaz

Pasión es escribir estas líneas dentro de mi taxi, con los dedos congelados (el termómetro exterior marca -12 grados), placas de hielo y montículos de nieve por doquier y la rama de un árbol, justo encima del taxi, que amenaza con desprenderse.

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El baile de los signos

Daniel Díaz

No puedo evitar imaginar que los copos de nieve son, en realidad, todas esas tildes y esos signos de puntuación que debimos poner en su día y no lo hicimos.

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Amores de saldo

Daniel Díaz

A pesar de los pandémicos pesares, la novela romántica continúa gozando de buena salud en las tiendas de libros online. Queremos seguir queriendo, o soñando que queremos querer…

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Perdidos (en un polígono industrial)

Daniel Díaz

«No hay que esperar nunca nada de nadie más que de uno mismo» me dijo un hombre en mi taxi mientras yo buscaba la salida en un inmenso polígono industrial.

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Suerte e incertidumbre en solo un papel

Daniel Díaz

Ayer por la mañana una mujer me pidió en mi taxi encender la radio para escuchar en directo el sorteo de navidad. Llevaba un solo décimo entre las manos. Uno.

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Oído en mi taxi #2

Daniel Díaz

En mi afán por captar la voz de la ciudad, estas últimas semanas he ido anotando frases de usuarios de mi taxi charlando entre ellos, o bien al teléfono, o hablando conmigo. Atentos:

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El ojo fantasma

Daniel Díaz

Llevo muchos años escribiendo a diario. Muchos. Y si algo he aprendido del proceso creativo es lo siguiente: el miedo a la página en blanco no existe. Es, en realidad, miedo a uno mismo.

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La curva del fantasmeo (por sexos)

Daniel Díaz

Somos seres frágiles, qué le vamos a hacer. Y la vida es eso que pasa mientras fingimos ser justo todo lo contrario. Y si fingimos es, principalmente, gracias al poder de la palabra.

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Por decir algo

Daniel Díaz

«Buenos días, por decir algo. ¡Menudo frío hace!», me dijo el primer usuario de mi taxi del día. La segunda me soltó exactamente lo mismo. Y no te lo vas a creer: el tercero, también.

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Fake dios

Daniel Díaz

Resulta tentador jugar al fake dios de las letras: que el azar me plante bocetos de personajes literarios en el asiento trasero de mi taxi para después desgranarlos y moldearlos a mi antojo.

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El desorden de tu nombre

Daniel Díaz

Ayer mi hija de 6 años tuvo que hacer un deber para el cole de ordenar sílabas para formar palabras relacionadas con distintos dibujos. Sin embargo y, como viene siendo habitual en ella, nada sucedió según lo previsto.

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Elige tu propia belleza

Daniel Díaz

Si digo que acabo de llevar en mi taxi a una chica joven y atractiva, de inmediato pintaréis vuestros únicos e intransferibles cánones de belleza en el lienzo de vuestra imaginación.

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Libros a prueba de golpes

Daniel Díaz

No es normal que alguien lea en papel Serotonina de Michel Houellebecq desde el asiento trasero de mi taxi, ligeramente encorvado, mientras yo busco maliciosamente baches para hacerle el proceso lo más incómodo posible.

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Revivir del cuento

Daniel Díaz

Hoy luce el sol y las ganas llegaron para quedarse. Aunque es muy dura la vida del escritor, me explico: tienes que confiar siempre en lo que haces, y eso a veces es jodido.

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Oído en mi taxi #1

Daniel Díaz

Estos últimos días he anotado frases oídas en mi taxi de usuarios charlando entre ellos, o bien al teléfono, o hablando conmigo. Atentos:

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Anglicismo accidental

Daniel Díaz

Reunión a cinco en mi taxi por video llamada. El tipo de mi espalda me pide silencio y evitar, en la medida de lo posible, túneles y zonas de baja cobertura durante el trayecto.

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Canta por mí

Daniel Díaz

Amanece. Conduzco y escucho música: «La vida que espero y esperaré / a la sombra en el oasis que me inventé /como el sabio en las cumbres del saber / soy alga en el mar de la calma».

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La amenaza de las voces low cost

Daniel Díaz

Ayer llevé en mi taxi a un actor de doblaje bastante cabreado por diversos motivos que afectaban directamente a su profesión. Se despachó a gusto (todo él envuelto en una voz densísima, casi masticable).

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La lengua muerta del troll

Daniel Díaz

En mis más de doce años al volante de un taxi y escribiendo en internet, con miles de usuarios en mi espalda y otros muchos miles más leyendo mis andanzas, jamás me he cruzado en persona con uno solo de esos trolls tan presentes, sin embargo, en las redes sociales.

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Ligar en dos frases (y una foto)

Daniel Díaz

Vender tu cuerpo a través de la palabra. Contenido y continente. De eso tratan las apps de citas. Transacciones de índole casi cárnico. Entiéndase a este respecto mi función como la de mero intermediario. Llevo y traigo en mi taxi a parejas recién horneadas. Y escucho con suma atención.

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Verbalizar el dolor

Daniel Díaz

Estuve malito hasta el punto de acabar con mis huesos en la sala de urgencias de un gran hospital. Sin comerlo ni beberlo (literal), esas siete largas horas cohabitando con enfermos también fueron para mí todo un máster en verbalización del dolor.

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Lenguajes secretos

Daniel Díaz

Y qué decir del lenguaje secreto que te asalta en el cruce de Hortaleza con Gravina y tiene forma de recuerdo, sólo uno, contundente, tan nítido que parece más real que una migraña: Laura.

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