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deslenguados

¡A las cacerolas!

Daniel Díaz
20 mayo 2020

La palabra «alarma» proviene de la expresión italiana «all´arme», que significa «¡a las armas!», siendo el grito que se hacía ante la presencia del enemigo. Entre las críticas al actual estado de alarma algunos han optado por tirar de una etimología menos bélica aunque más adaptada al ruido social que hoy impera: ¡A las cacerolas!

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Palabras cálidas

Óscar Esquivias
19 mayo 2020

El diccionario de la RAE se precia de contener todas las palabras que escribió Cervantes, pero no sucede lo mismo con las de Lorca. Por ejemplo, falta «recacha», que es una forma muy andaluza de decir «abrigaño», ese lugar soleado donde tan a gusto se está los días destemplados.

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De vuelta a la onomatopeya

Daniel Díaz
14 mayo 2020

Los sinónimos correctos para evitar el anglicismo «spray» son aerosol o vaporizador, aunque seguimos llamándolo«flus-flus». Tendría su gracia nombrar ciertas palabras a partir de su onomatopeya: «brum-brum» al coche («shh» si es eléctrico) o el sonido de una caja registradora, «crin», en referencia al político de turno.

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En verdad os digo

A Jesús le encantaba inventar trabalenguas como «Sois la sal de la salina; si la sal se desala, ¿quién la salará?» o «Tú eres Pedro y sobre esta piedra empedraré mi pedregal» (en arameo suenan muy graciosos). Los evangelistas los transcribieron lo mejor que pudieron, pero sin captar su buen humor.

Óscar Esquivias
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Fuego de niños

Que el fuego queme y el agua moje son evidencias irrefutables. Deberíamos partir de lo más básico para evitar perdernos en retóricas ambiguas y mentiras a la carta: hoy que las verdades son interpretables según quién las diga o las escuche, no estaría de más poner la mano en el fuego y aguantar, si se tercia, el chaparrón.

Daniel Díaz
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Ya está bien

Quizá los moluscos no tengan la vida trepidante de los grandes felinos o las rapaces, pero ya están hartos de la expresión «aburrirse como una ostra», que desprecia la rica vida interior de estos bivalvos, autores de una poesía lírica y unos tratados teológicos muy apreciados en todo el reino animal.

Óscar Esquivias
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Emisor, receptor y contexto

Los factores de la comunicación son seis: Emisor, receptor, canal, código, mensaje y contexto. Apenas basta que uno de ellos falle para que la comunicación se distorsione e incumpla su función. En la propagación de bulos suelen fallar dos: el contexto y un emisor tramposo. Pero también la predisposición del receptor a tragárselo sin más.

Daniel Díaz
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Renglones torcidos

A algunos errores ortográficos no les falta cierta lógica. Así, «exhuberante» gana en opulencia a la correcta «exuberante», «inflacción» está más hinchada que «inflación» y alguien «extricto» es mucho más puntilloso que un simple «estricto». La mala ortografía tiene razones que la Academia no entiende.

Óscar Esquivias
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Bulos ortográficos

Me pregunto por qué Facebook emplea sofisticados algoritmos para evitar la propagación de bulos, y sin embargo permite que miles de perfiles continúen propagando libremente la expresión «Vamos haber» en lugar de la correcta: «Vamos a ver». ¿Acaso los bulos ortográficos son materia menor?

Daniel Díaz
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Sit tibi terra levis

En los funerales deseamos al difunto «Que la tierra te sea leve», pero luego los enterradores, cuando terminan de cubrir la fosa, la apelmazan a pisotones y golpes de pala, insensibles a la belleza de las imágenes literarias.

Óscar Esquivias
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Literatura eres tú

La memoria lleva semanas echándole un pulso a la imaginación. Recordamos esas cañas con amigos en el bar de siempre, esos paseos, esa vida extramuros, al tiempo que añadimos cuáles serán nuestros primeros planes después del confinamiento. Hoy, más que nunca, las cabezas se nutren del mismo engranaje que la buena literatura.

Daniel Díaz
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