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Álex Grijelmo

Doctor en Periodismo, dirige la Escuela de Periodismo de El País. Ha publicado nueve libros sobre periodismo y lenguaje.

20 May 2019
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Los verbos calificativos

Los periodistas que escriben noticias suelen evitar determinados adjetivos calificativos (detestable, hermoso, feo, fantástico…) y también algunos adverbios (mal, bien, horriblemente…) porque reflejan cargas de subjetividad que no cuadran con la debida ecuanimidad de ese género informativo. Los adjetivos y los adverbios que incorporan un juicio moral o de valor no deben figurar en un texto que se pretende objetivo.

También es conocida la capacidad de los sustantivos con valor peyorativo para teñir un artículo conforme a las impresiones del autor. Palabras como «banda» o «clan» pueden cumplir ese papel («la banda de futbolistas que saltó ayer al terreno de juego…»; «ese clan que forman los Hernández»), entre otras muchas («ahí viene Paco con sus secuaces»).

Sin embargo, tal vez no se ha prestado en el periodismo la atención suficiente a la capacidad de ciertos verbos para calificar las acciones que ellos mismos relatan; esa virtualidad que los dota también de unos rasgos de significado que deberían situarlos con claridad y conocimiento general entre los recursos subjetivos de la lengua.

Algunos de estos verbos forman parte del léxico forense (es decir, jurídico), como «perpetrar», «urdir» o «cometer». Si escribimos en una noticia «la orquesta de la comunidad perpetró ayer la Quinta Sinfonía», ese verbo transmite con claridad una visión subjetiva de la interpretación musical.

Pero, tal vez, se ha reparado menos aún en cómo los periodistas transmiten visiones subjetivas mediante el uso de los verbos de habla. Es decir, de aquellos mediante los cuales se informa de que una persona ha dicho algo (generalmente un político, una artista, un deportista, una economista…).

Verbos declarativos

Esto ocurre cuando, como bien señaló Arsenio Escolar en Cuadernos de periodistas (diciembre de 2015), la enfermedad del periodismo declarativo ha invadido los medios.

Vamos a delimitar la división con el mismo criterio que establecimos para distinguir los géneros informativos (El estilo del periodista, Taurus, 2000), que clasificamos ahí a tenor de la mayor o menor subjetividad que se aprecia en cada uno de ellos.

Un periodista puede escribir algo tan distante y objetivo como «el presidente de la empresa dijo que los resultados de este año serán mejores que los del ejercicio anterior». En ese verbo no cabe mayor ecuanimidad. Lo mismo que en sus sinónimos en la práctica: manifestó, expresó, enunció, expuso…

Pero la acción de decir algo se puede describir, además, en función de la manera física en que ese mensaje se pronuncia. El autor acude entonces a verbos como «farfulló», «balbució», «murmuró»…

Un tercer escalón ya incluye los verbos que interpretan el mensaje mismo: «El presidente de la empresa anunció…» (pues dijo algo nuevo), o «el presidente de la empresa rectificó», o «matizó» o «corrigió» (porque antes había expresado algo distinto), o «detalló» o «precisó…» (pues entendemos que ofreció datos), o «pronosticó» (porque la afirmación se adelantó a los hechos)… Se trata ya de verbos que añaden información, porque incorporan detalles y significados —contexto— a la acción de «hablar». Pero no incluyen juicios de valor.

Y aún queda otro peldaño en la gradación sobre las cargas adicionales de los verbos que implican «decir», y que constituye finalmente un salto cualitativo en la narración periodística: verbos que califican la actitud o la acción del emisor de un mensaje, ya sea para condenarlas o elogiarlas. Ponen la mirada, por tanto, en el sujeto hablante, al que juzgan mientras informan sobre él.

Estos verbos entran de lleno (a menudo ilegítimamente) en el alma de quien se expresa y describen su espíritu en el momento de hablar. Sin embargo, eso sólo se podría ejercitar en términos objetivos si se dispusiera de superpoderes capaces de saber con certeza las emociones o las intenciones de quien está en el uso de la palabra. Así ocurriría en casos como «el presidente de la empresa se ufanó de que los resultados de este año serán mejores que los del ejercicio anterior»; o «se jactó», o «presumió»…

Con todo ello, podemos dividir en varios grupos los verbos que tienen en su base el significado de «decir» y le añaden, o no, las diferentes formas en las que tal acción se muestra. Lo haremos mezclando deliberadamente verbos que suelen ir acompañados de una cita en estilo directo («el futbolista afirmó: no temo lesionarme»; o «son solo cuatro cosas, acotó») y los que suelen matizar algo con referencias de estilo indirecto o similares («en su discurso abordó el problema principal del país»).

Por supuesto, se trata de una clasificación con criterios que pueden discutirse y rectificarse; pero que pretendemos sirva de orientación a los redactores a la hora de elegir este tipo de verbos para usarlos en los distintos géneros informativos. Y a los lectores para analizar los mensajes periodísticos. También puede resultar de provecho al escribir textos, por ejemplo, para la Wikipedia; de modo que se cumpla con la idea de objetividad en sus entradas.

Los géneros periodísticos

Como hemos señalado, la división y clasificación de los géneros periodísticos ha de plantearse como una garantía para el lector, a fin de informarle (mediante códigos tipográficos identificables por él, o también mediante epígrafes) acerca de si se halla ante una mayor o una menor presencia del «yo» del periodista en el texto que lee; de modo que pueda subir o bajar la guardia ante esa mayor o menor subjetividad de quien lo redactó.

Los concretaremos ahora, ordenados de menor a mayor presencia de ese «yo» del periodista o colaborador: noticia, documentación, entrevista de declaraciones, reportaje informativo (géneros todos estos con escasa visión subjetiva); crónica, entrevista perfil, entrevista interpretativa, reportaje explicativo, análisis (géneros que se basan ya en la interpretación de hechos; es decir, con una visión más subjetiva, pero sin emitir juicios de valor); crítica, columna, ensayo, tribuna, editorial (géneros ya claramente opinativos, con gran presencia del «yo» de quien escribe, que a la vez juzga los hechos).

También podemos agrupar más sencillamente esos géneros en «objetivos», «descriptivos», «interpretativos» y «opinativos».

Son «objetivos» la noticia, la documentación y la entrevista de declaraciones (entendiendo que la objetividad absoluta no existe, por supuesto). Es «descriptivo» el reportaje informativo. Son «interpretativos» la crónica, la entrevista perfil, la entrevista que intercala en el diálogo interpretaciones sobre lo que el personaje dice, el reportaje explicativo y el análisis (pues este género no admite los juicios de valor). Son «opinativos» la crítica artística, la columna, el ensayo, la tribuna y el editorial (porque en ellos sí se pueden juzgar una obra o los actos de una persona).

Pues bien, del mismo modo cabe clasificar los verbos de habla o verbos «dicendi» (aquellos con los que se afirma que alguien dice algo).

Clasificación de los verbos

Detallamos a continuación estos grupos, en el entendido de que los contextos en que se use cada verbo pueden alterar sus significados. Se trata, por tanto, de una clasificación de grandes rasgos, a partir de la cual se pueden abordar subdivisiones más prolijas. Es decir, varios de esos verbos pueden ser fronterizos.

1. Verbos objetivos. Con ellos, el decir es simplemente un hacer. Consideramos como tales los verbos siguientes: afirmar, apuntar, considerar, contar, continuar, decir, declarar, enunciar, estimar, exponer, expresar, finalizar, formular, hablar, indicar, informar, jurar (sólo si el hablante dice «juro»: «juró que nunca lo hará»), manifestar, mencionar, negar, platicar, proferir, pronunciar, referir, reseñar, transmitir, proseguir, terminar.
Seguramente, ninguna persona que pronuncie un discurso público se sentirá dañada con ellos: «El ministro declaró» tal cosa. Porque suelen percibirse como el relato objetivo de que alguien dijo algo.

Por tanto, son los verbos que conviene usar en las noticias.

2. Verbos descriptivos. Con ellos se dice qué se hace al decir. Incluimos aquí aquellos que, además de comunicar que alguien dice algo, añaden información sobre cómo se ejecuta tal acción:

Abroncar, asegurar, asentir, aseverar, chillar, citar, clamar, comunicar, cuchichear, deletrear, enfatizar, enumerar, exclamar, farfullar, balbucear, balbucir, bisbisear, declamar, entonar, gemir, gritar, gruñir, ilustrar, interrogar, interrumpir, llamar, mascullar, murmurar, musitar, nombrar, notificar, oponer, prorrumpir, parlotear, recitar, refunfuñar, resollar, resoplar, rezongar, sisear, sollozar, susurrar, tartajear, titubear, tartamudear, vocear.

Aquí ya cabe una cierta visión subjetiva en algunos, pues se puede discutir si alguien abroncó, exclamó, aseguró o gritó realmente. (Eso a veces depende de la sensibilidad de quien recibe el mensaje). Pero, en general, en los medios se usan con un sentido descriptivo más que descalificador. Es decir, no entrañan regularmente juicios de valor sobre el declarante: «La actriz susurró sus palabras». O «no ha venido nadie, murmuró».

Estos verbos encajan bien en el reportaje y en los textos descriptivos en general.

3. Verbos contextualizadores (o interpretativos). Con ellos se dice qué significaba decir. Llamamos así a los que, además del significado intrínseco de «decir», incorporan información deducida del contenido del mensaje que el emisor comunicó, y del ambiente o las circunstancias en que eso se produjo. Así, por ejemplo, si alguien «anuncia» algo se entiende que tal emisión ocurre por vez primera ante el público receptor. Si alguien «desmiente», comunicamos que está corrigiendo a otro o a sí mismo («la concejal responsable desmintió que el plan de urbanismo vaya a aprobarse ya»)… Es decir, damos significado a la acción de decir, a partir de un contexto.

Algunos de ellos son poco invasivos en el terreno de la subjetividad: «agregar», «negar», «preguntar»…, pues se trata de una acción evidente y que, por tanto, no deja terreno a la adivinación o la suposición.

Entre los demás verbos contextualizadores consideramos los siguientes:
Abordar, abreviar, acentuar, aclarar, aconsejar, acotar, acreditar, acusar, admitir, advertir, alegar, alentar, alertar, aludir, analizar, animar, anunciar, añadir, apostar, apostillar, argüir, articular, asentir, atestiguar, atribuir, augurar, avisar, bromear, calcular, censurar, comentar, concluir, concretar, comparar, comprometerse, condenar, confirmar, conjeturar, consolar, constatar, contabilizar, contestar, contradecir, corregir, corroborar, criticar (acepción 1), cuestionar, defender, definir, demandar, denunciar, desaprobar, descartar, describir, descubrir, desistir, desmentir, destacar, desvelar (en el sentido de revelar), detallar, determinar, diagnosticar, discordar, discurrir (pensar, cavilar), discutir, disentir, distinguir, ejemplificar, elogiar, enjuiciar, enmendar, enojarse, entusiasmarse, enunciar, esclarecer, especificar, exhortar, explicar, explicitar, extenderse, glosar, implorar, improvisar, impugnar, incitar, indignar, informar, insistir, insultar (acepción 1), interpretar, ironizar, lamentar, narrar, mantener, matizar, mostrar, observar, objetar, opinar, ordenar, parafrasear, pedir, piropear, pormenorizar, precisar, predecir, presagiar, prevenir, prever, proclamar, prometer, propugnar, profetizar, pronosticar, proponer, protestar, quejarse, ratificar, reafirmar, recalcar, rechazar, reclamar, recomendar, reconocer, recordar, rectificar, regañar, reiterar, relatar, rememorar, repetir, replicar, reprochar, resaltar, reseñar, resolver, responder, resumir, revelar, responsabilizar, rogar, sintetizar, simplificar, solicitar, soltar, sostener, subrayar, sugerir, terciar, testimoniar, vacilar, vaticinar, prometer, puntualizar, vetar.
Se trata de verbos adecuados para el género interpretativo; es decir, siempre que se usen en un análisis que no contenga juicios de valor.

4. Verbos calificativos. Con ellos, se dice cómo juzgamos el acto de decir. Estos significados verbales entran ya en el ánimo de quien habla: el propio verbo se pone a favor o en contra del emisor de un mensaje; y entraña así un juicio de valor que corresponde a la carga subjetiva del hablante. Por tanto, el autor de la frase recogida puede no reconocerse en tal expresión.

En estos casos damos por entendido que quien habla no utiliza tales verbos, sino que se le adjudican al reseñar su discurso. Es decir, el personaje reflejado no pronuncia, por ejemplo, «confieso que estuve allí», sino que simplemente dice «ese día estuve allí»; y el periodista le adjudica el verbo «confesó» porque le reprocha el haber estado allí.

He aquí una relación de esos verbos calificativos:
Adular, arengar, argüir, argumentar, alardear, amenazar, amonestar, arremeter, arriesgar, atacar, aventurar, barruntar, berrear, bramar, burlarse, censurar, chismear, chismorrear, confesar, confiar, congratularse, contemporizar, contraatacar, cotorrear, cotillear, criticar (acepción 2), demostrar, desafiar, desconfiar, desdeñar, desfogarse, desgañitarse, discursear, enfurecerse, engañar, engatusar, enorgullecerse, escandalizarse, escupir, espetar, estallar, exagerar, exigir, fanfarronear, filosofar, fingir, garantizar, hiperbolizar, imaginar, increpar, insinuar, insultar, inventar, jactarse, jurar, justificar, lamentar, lisonjear, manipular, mentir, minimizar, mofarse, ofender, perorar, ponderar (exagerar), preconizar, pregonar, presumir, provocar, razonar, rebatir, recetar, reflexionar, regocijarse, relativizar, reñir, reprender, reprobar, resignarse, retar, rugir, salmodiar, sentenciar, sermonear, suplicar, suponer, sustentar, temer, teorizar, ufanarse, vanagloriarse, vitorear, vociferar.

La mayoría de esos verbos implican una censura de quien describe el acto de habla de un tercero, y a veces una interpretación abusiva; pero algunos pocos pueden considerarse elogiosos, porque se ponen del lado de quien se expresó. Así, tendemos a apoyar a quien estaba en el uso de la palabra si decimos que arguyó, argumentó, demostró, razonó, rebatió o sustentó algo.

El uso de todos estos verbos calificativos del último grupo se debería ceñir tal vez a los géneros de opinión. Sin embargo, a menudo los encontramos en textos supuestamente noticiosos, y con ello se incurre quizás en uno de los mayores males del periodismo actual: la confusión de géneros informativos; es decir, la confusión entre información y opinión.

 

Este artículo de Álex Grijelmo es uno de los contenidos del número 3 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras, disponible en quioscos y librerías.
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