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Rafael Reig

25 Ene 2019
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Firmas

Tribunal Literario: El rey está desnudo

Antecedentes de hecho

El rey recibe

Una vez leído El rey recibe, de D. Eduardo Mendoza, prestó testimonio en Babelia, suplemento cultural de El País, el perito D. Manuel Rodríguez Rivero, quien tras declarar que la novela le había entretenido, expresó su asombro: «La depresión vino después, cuando empecé a leer algunas críticas y reseñas en las que aparecía la expresión “obra maestra” u otras por el estilo. Como tal juicio, emitido incluso por el maestro Mainer, a quien tanto debo, no correspondía a mi experiencia, comencé a sentirme como un bambarria incapaz de comprender la importancia de lo que había leído, y culpable de que la novela que acababa de terminar le pareciera, sobre todo, entretenida, muy entretenida».

La fiscalía ha solicitado la imputación de Mendoza por un delito de cohecho pasivo impropio, así como la de la crítica literaria por delito de cohecho activo, aportando pruebas periciales que establecen los siguientes extremos: la deposición de Rodríguez Rivero es cierta en su aspecto objetivo, toda vez que la novela carece de arquitectura narrativa y ambición literaria, compartiendo los mismos propósitos que cualquier programa de televisión y sin merecer —salvo intercesión divina— los bombásticos calificativos recibidos por la crítica, pues se trata de una sucesión de viñetas hilvanadas mediante una trama rocambolesca y arbitraria, interpretada por personajes tan estrambóticos como gárrulos. En su aspecto subjetivo, sin perjuicio de que haya entretenido a Rodríguez Rivero, otros peritos la consideran fastidiosa y, aun siendo una novela de ferrocarril, capaz de convertir un trayecto en AVE Madrid-Barcelona en el Transiberiano. Por otra parte, numerosas testificales han probado la ausencia de ínfulas en Mendoza, así como su voluntad expresa de escribir con el principal propósito de divertir a quien leyere, si bien en otros momentos esta ambición liviana no impidió el logro de obras literarias de extraordinario valor, que se dieron a conocer gracias a la acuidad y perspicacia de la crítica literaria. No se compadece la independencia de criterio de los críticos que en 1976 saludaron La verdad sobre el caso Savolta, escrita por un desconocido, con la docilidad y el adocenamiento de quienes hoy derraman incienso y ditirambos sobre el prestigioso autor de El rey recibe (desnudo). El motivo, que constituye una agravante, consta en las hemerotecas: aquellos eran nada menos que Juan García Hortelano o Manuel Vázquez Montalbán.

 Antecedentes de derecho

El elemento crucial del ilícito del que se acusa a Mendoza es la admisión de dádivas o regalos que le fueren ofrecidos en consideración a su cargo o función, y son ejemplos conocidos —y objeto de irrisión y escarnio— los que aceptan trajes o títulos universitarios ofrecidos por quienes buscan congraciarse con ellos. Si bien Mendoza, sin ser cargo o funcionario público, ostenta una preeminencia literaria suficiente para imputarle, y por más que los panegíricos de la crítica tengan la condición de inmerecido y no solicitado regalo, es la naturaleza de la dádiva la que hace imposible la comisión del delito, toda vez que, a diferencia de un traje o un título, una crítica no puede ser devuelta o rechazada, sino que solo cabe sufrirla o disfrutarla, a ser posible sin alharacas en cualquiera de los casos.

 

 Eduardo Mendoza

Disposiciones

Este tribunal acuerda la no imputación de Mendoza, aunque ordena una averiguación patrimonial y el embargo inmediato de los siguientes bienes, si se hallaren en su poder: personajes estrafalarios o capaces de hablar durante más de diez páginas seguidas hasta de la historia de Livonia; la conjunción «ora» y el adjetivo «tórpido»; cualesquiera chistes de patio de colegio que se encontraren, incluido el de bautizar a un príncipe como Tukuulo o el de confundir el apellido Perelló con Pirelli.

Asimismo, por un delito de cohecho activo con la agravante de bambarrias, se condena a la crítica literaria a la pena de dedicar una reseña de cada cuatro a un autor que haya vendido menos de mil ejemplares; y otra de cada dos a escribirla sin utilizar ningún adjetivo. Además tendrán la pena accesoria de no aceptar durante dos años libros ni notas de prensa de ninguna editorial.

 

Este Tribunal Literario de Rafael Reig es uno de los contenidos del número 1 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras.
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