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23 Dic 2019
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Por la boca muere el malo

Detrás de cada palabra hay un rastro lingüístico que puede delatarte

Sheila Queralt

Perito en lingüística forense. Con mis análisis científicos de la lengua contribuyo a cazar delincuentes.

Un falso Papá Noel pillado

Quizá hayas leído alguna noticia relacionada con falsos Papás Noel que hackean el sistema informático de las cámaras de seguridad de los hogares y hablan con los más pequeños de la casa.

En uno de esos ataques recientes, el supuesto Papá Noel instaba a una pequeña a romper la televisión que tenía en la habitación y a saltar en la cama. A pesar de que todos sabemos que no era el verdadero Papá Noel, porque él jamás diría cosas tan feas, no es posible descartarlo acústicamente porque no tenemos registrada la voz del verdadero Papá Noel para hacer la comparación.  

Uno de los campos en que asesoro y formo a las fuerzas de seguridad es la entrevista a menores que han sido testigos (y, en algunos casos, desgraciadamente, víctimas) de algún delito. Una de las cosas más importantes es saber cómo hablarle a un menor para que confíe en ti, se sienta cómodo y te diga lo que sabe. Se debe tener en cuenta su edad para decidir tanto qué persona es la más adecuada para conversar con él (¿mejor un hombre o una mujer? ¿Alguien joven o más mayor?) como para saber a quién necesita en ese momento (quizá a un colega o una figura protectora). Y, como no podría ser de otra forma, el lenguaje verbal juega un papel clave en esa interacción. ¿Qué tipo de preguntas se le debe formular? Pues siempre deben ser preguntas abiertas («¿Qué pasó?», «¿Cómo te sentías?» o «¿Cómo era ese lugar?»), nunca cerradas («¿Ese coche era blanco?»), porque las preguntas abiertas condicionan menos el discurso del menor. 

Una vez, ayudé en la entrevista de un menor que decía que su secuestrador se parecía a Papá Noel. Con esa descripción, como era razonable, todo el mundo buscaba a un tipo mayor con barba y pelo blanco. Como no daban con él y aprovechando que estaba por la unidad, me pidieron que participara en la entrevista y adivina qué… No le habían preguntado por qué la persona que vio se parecía a Papá Noel. Al final, el único parecido resultó ser que ambos eran hombres y llevaban un saco (aunque el del secuestrador no estaba lleno precisamente de regalos).