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Hace 102 años

Nace Juan Rulfo

Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido con Juan Rulfo, (Apulco, Jalisco, 1917 – Ciudad de México, 1986) es unos de los  grandes escritores, además de guionista y fotógrafo, mexicanos, perteneciente a la generación del 52.

Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una única novela, Pedro Páramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto destacado dentro del boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos narradores del continente. En sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía cuya acción se desarrolla en escenarios rurales y posrevolucionarios de México.

Para Jorge Luis Borges, Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura.

Gabriel García Márquez escribió, al recordar su primera lectura de la novela: «Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: ¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá —casi diez años atrás— había sufrido una conmoción semejante».

Rulfo escribió también guiones cinematográficos como Paloma herida (1963) y otra excelente novela corta, El gallo de oro (1963). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México, y en 1983, el Príncipe de Asturias de la Letras.

¿Cuál es la Comala, donde acontece la historia y la trama de la novela Pedro Páramo, que vivió, imaginó y escribió Juan Rulfo? En el  reportaje Las Comalas de Juan Rulfo se visitan los mapas narrativos de este clásico moderno.

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Hace 155 años...

Nace Rubén Darío

El poeta, periodista y diplomático Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, República de Nicaragua, 18/1/1867 – León, República de Nicaragua, 6/2/1916), está considerado como el máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, tal vez, el poeta que ha tenido mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico.

El llamado príncipe de las letras castellanas, de formación profundamente humanística, es un lector y escritor precoz y la influencia de la poesía francesa es determinante para su formación poética.

En 1888 publica en Valparaíso el poemario Azul, considerada como el punto de partida del Modernismo. El libro no tuvo un éxito inmediato, pero fue muy bien acogido por el influyente novelista y crítico literario español Juan Valera, quien publicó en el diario madrileño El Imparcial, en octubre de 1888, dos cartas dirigidas a Darío, en las cuales reconocía en él a «un prosista y un poeta de talento». Fueron estas cartas de Valera las que consagraron para siempre su fama y le permiten obtener el puesto de corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires.

Entre 1889 y 1893 vive en varios países de Centroamérica ejerciendo como periodista mientras sigue escribiendo poemas. Más tarde reside en Buenos Aires, y allí publica dos libros cruciales en su obra: Los raros y Prosas profanas y otros poemas, que supuso la consagración definitiva del Modernismo literario en español.

E, 1896 La Nación le envía como corresponsal a España en 1896, y sus crónicas terminarían recopilándose en un libro, que apareció en 1901, titulado España Contemporánea. Crónicas y retratos literarios.

En España, el autor despierta la admiración de un grupo de jóvenes poetas defensores del Modernismo como Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y Jacinto Benavente. En 1902, en París, conoce a un joven poeta español, Antonio Machado, declarado admirador de su obra.

Tras viajar por Europa, inmerso en sus conflictos sentimentales y su tenaz alcoholismo, en 1905 se desplaza a España y publica en Madrid el tercero de los libros capitales de su obra poética: Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas, editado por Juan Ramón Jiménez.

Entre 1910 y 1913 pasa por varios países de América Latina y en estos años redacta su autobiografía, que aparece publicada en la revista «Caras y caretas» con el título La vida de Rubén Darío escrita por él mismo, y la obra Historia de mis libros, esencial para el conocimiento de su evolución literaria.

En 1914 se instala en Barcelona, donde publica su última obra poética de importancia, Canto a la Argentina y otros poemas. Al estallar la Primera Guerra Mundial viaja a América y, tras una breve estancia en Guatemala, regresa definitivamente a León (Nicaragua), donde fallece.

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Hace 422 años...

Nace Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 17/01/1600 – id., 25/05/1681) es el dramaturgo por excelencia del barroco del Siglo de Oro.

Su producción consta de ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores, según el recuento que hizo él mismo el año de su muerte.

Soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, costumbre habitual de la época, alcanza su madurez teatral en el reinado de Felipe IV, con piezas teatrales como El alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El médico de su honra, La dama duende, El príncipe constante. Su momento de mayor esplendor empieza a partir de 1642, cuando se retira del ejército y entra al servicio del duque de Alba. Es a partir de 1651, tras su ordenación sacerdotal, cuando su producción teatral profana para los corrales de comedias decrece, aunque sigue ejercitando su pluma en el teatro mitológico para palacio (La hija del aire) y en los autos sacramentales, y ésta es su labor en los años de vejez con el reinado de Carlos II.

En el estilo de sus comedias se pueden apreciar dos registros: uno que sigue más de cerca el teatro realista, nacional y costumbrista de Lope de Vega y su escuela, representada por las ‘comedias de capa y espada’; y otro más personal, que incluye las comedias más poéticas y simbólicas, con intensificación de los valores líricos y del contenido ideológico. En cuanto a su lenguaje, se puede considerar que es la culminación teatral del culteranismo poético de Góngora. Con Calderón adquirieron especial relevancia la escenografía (lo que él llamaba «maneras de apariencia») y la música. 

Su personaje más universal es el desgarrado Segismundo de La vida es sueño, considerada como la cumbre del teatro calderoniano. La obra, paradigma del género de comedias filosóficas, recoge y dramatiza las cuestiones más trascendentales de su época: el poder de la voluntad frente al destino, el escepticismo ante las apariencias sensibles, la precariedad de la existencia, considerada como un simple sueño, y, la consoladora idea de que, incluso en sueños, se puede todavía hacer el bien.

Falleció el 25 de mayo de 1681, dejando a medio terminar los autos sacramentales encargados para ese año.

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Hace 65 años...

Muere Gabriela Mistral

Gabriela Mistral fue una de las poetas más notables de la literatura chilena e hispanoamericana. Se le considera una de las principales referentes de la poesía femenina universal y por su obra obtuvo en 1945 el primer Premio Nobel de Literatura para una mujer iberoamericana.

Nació el 7 de Abril de 1889 en Vicuña, en el cálido Valle del Elqui, «entre treinta cerros» como a ella misma le gustaba de recordar. Su familia era de origen modesto. Sus padres fueron un profesor, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, y una modista, Petronila Alcayaga Rojas.

Mistral trabajó como profesora en diversas escuelas y se convirtió en una importante pensadora respecto al papel de la educación pública, llegó a participar en la reforma del sistema educacional mexicano.​ A partir de la década de 1920, Mistral tuvo una vida itinerante como cónsul y representante en organismos internacionales en América y Europa.

Sus primeros escritos aparecen en 1904: El Coquimbo, Penumbras de La Serena y La Voz de Elqui de Vicuña. Durante esta etapa empieza a escribir Desolación y colabora con la revista Elegancias, que dirige Rubén Darío desde París. En 1914 obtiene el Premio Nacional de Poesía de Chile con Sonetos de la muerte.

En 1922 se traslada a México para colaborar en los planes de reforma educativos de José Vasconcelos, político, pensador y escritor mexicano. En este país, en 1923 se publica Lecturas para mujeres, y en Barcelona, la antología Las mejores poesías

Desolación, considerada su primera obra maestra, apareció en Nueva York en 1922. En 1938 aparece su libro de poesía Tala publicado en Buenos Aires, dedicado a los niños españoles víctimas de la Guerra Civil.

Entre los muchos doctorados honoris causa que recibió, destacan los de la Universidad Nacional de Guatemala, de California en Los Ángeles y de Florencia, además del que le otorgó la Universidad de Chile a su regreso a la patria en 1953. 
El 10 de diciembre de 1945 recibe el Nobel de Literatura, en 1950 el premio Serra de las Américas de la Academy of American Franciscan History de Washington y en 1951 el Premio Nacional de Literatura de Chile. En 1953 es nombrada cónsul en Nueva York y también delegada de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Su obra fue traducida a más de 20 idiomas, inglés, francés, italiano, alemán y sueco entre ellos, y ha resultado muy influyente en la obra de muchos latinoamericanos, como Pablo Neruda y Octavio Paz.

Mistral tenía diabetes y problemas cardíacos, murió en Nueva York el 10 de enero de 1957, a los 67 años, al lado de Doris Dana, una escritora estadounidense con quien estableció una controvertida relación en 1946 y de quien no se separaría hasta su muerte.

 

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Hace 36 años...

Muere Juan Rulfo

Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido como Juan Rulfo (Apulco, Jalisco, 16 de mayo de 1917 – Ciudad de México, 7 de enero de 1986), fue un escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la generación del 52.​ La reputación de Rulfo se asienta en dos obras narrativas: El llano en llamas, compuesto de diecisiete relatos y publicado en 1953, y la novela Pedro Páramo, publicada en 1955.

En Pedro Páramo Juan Rulfo dio una forma más perfeccionada a la interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contemporánea.

Rulfo escribió también guiones cinematográficos como Paloma herida (1963) y otra excelente novela corta, El gallo de oro (1963). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México, y en 1983, el Príncipe de Asturias de la Letras.

Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto señalado dentro del llamado Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos narradores del continente. La obra literaria de Juan Rulfo no cesa de editarse en español y un número creciente de idiomas, que en la actualidad se acercan al medio centenar. En algunas lenguas existen ya varias versiones.

 

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Hace 86 años...

Muere Ramón María del Valle-Inclán

Dramaturgo, novelista, poeta y actor por pasión literaria; funcionario, periodista o profesor de estética por necesidad, Valle creó personajes inolvidables -Bradomín, Santos Banderas, Max Estrella…-, pero quizás ninguno como él mismo. Hizo de su vida literatura, y de sus modos de vida leyenda.

Larga melena y larga barba. Desaliñada indumentaria. Extrema delgadez. Ceceo. Penurias económicas casi siempre: más que bohemia, indigencia. Ingenioso como nadie en las tertulias literarias madrileñas, gallegas o mexicanas. Protagonista de las anécdotas más suculentas. Carlista quizás por estética.

De familia hidalga venida a menos, había estudiado y no acabado Derecho en Santiago de Compostela. Había aprendido esgrima. Había perdido el brazo izquierdo por una gangrena tras una disputa que acabó en pelea.

Sonatas, Comedias bárbaras, El ruedo ibérico, Luces de bohemia, Tirano Banderas. Divinas palabras… Muchas obras mayores de uno de los grandes de la Generación del 98. Y de todos ellos, quizás el de mayor riqueza lingüística y el más innovador. «Él hubiese querido ser, no el hombre de hoy, sino el de pasado mañana», escribió Manuel Azaña cuando Valle-Inclán murió, en enero de 1936.

Había nacido el 28 de octubre de 1866. Según unos, en Pobra de Caramiñal; según otros, en Vilanova de Arousa. Según él -cráneo privilegiado, siempre literaturizando sobre su propia vida-, en un barco que cruzaba la ría pontevedresa de la segunda a la primera localidad. ARSENIO ESCOLAR

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Hace 102 años...

Muere Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 10/5/1843-Madrid, 4/1/1920),​ novelista, dramaturgo, cronista y político español ​considerado por muchos especialistas como uno de los mejores novelistas en castellano después de Cervantes. Así parece avalarlo su obra, con cerca de 100 novelas, casi 30 obras de teatro, y una colección importante de cuentos, artículos y ensayos. «Era muy faldero, y gracias a eso escribió tanto —afirmaba uno de sus biógrafos, Benito Madariaga—. Los prestamistas y las mujeres le obligaron a escribir mucho y publicar mucho».

Fue académico de la Real Academia Española desde 1897 y llegó a ser propuesto al Premio Nobel de Literatura en 1912. Aunque, salvo en su juventud, no mostró especial afición por la política, aceptó su designación como diputado en varias ocasiones y por distintas circunscripciones.

Galdós representa el nacimiento de la novela española en la segunda mitad del siglo XIX. Es el recuperador de la tradición española del Siglo de Oro y uno de los máximos representantes del Realismo español. Escritor de una gran riqueza inventiva, cerca de ocho mil personajes forman el complejo y rico mundo de ficción creado por Galdós. Pasiones, debilidades, fisonomías, caracteres humanos, sufrimientos… se engarzan y cobran vida en un contexto urbano descrito con precisión y maestría.

En 1870 aparece su primera novela, La sombra, de factura romántica, a la que siguió ese mismo año La fontana de oro, que parece preludiar los Episodios Nacionales, que empezó a redactar dos años más tarde, probablemente inspirado en los relatos de guerra de su padre, que había participado en la guerra contra Napoleón. Una obra compuesta por 46 episodios,16​ en cinco series de diez novelas cada una (con la salvedad de la última serie, que quedó inconclusa), que arranca con la batalla de Trafalgar y llega hasta la Restauración borbónica en España. Este conjunto novelístico constituye una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y marcó una cota casi inalcanzable en la evolución de la novela histórica española.

Durante este período también escribió novelas como Doña Perfecta (1876) o La familia de León Roch (1878). Según el propio escritor, con la lectura de La taberna, de Zola, descubrió el naturalismo, que incorporará a sus novelas a partir de entonces. Bajo esta nueva manera escribió alguna de sus obras más importantes, como Fortunata y Jacinta (1886-1887), Miau (1888) y Tristana (1892).  

El éxito teatral más importante lo obtuvo con la representación de Electra (1901), obra polémica que provocó numerosas protestas por su contenido anticlerical. La última novela del periodo que marcaría el zénit de la profesionalidad y honradez como escritor del Galdós inmerso en el planteamiento «espiritualista» del acto creador es​ Misericordia (1897). 

En 1890 se rompió su relación secreta con Emilia Pardo Bazán,  la otra gran estrella del firmamento literario en español de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. La relación trascendió lo personal e influyó en la obra de ambos, hasta el punto de que la ruptura, por una infidelidad de ella, aparece, mal disimulada, en una novela de la coruñesa, Insolación, y en dos del canario: La incógnita y Realidade. Después el escritor inició una vida en común con una joven de condición modesta, con la que tuvo una hija.

Galdós es todo un universo, un autor inmenso. En su tiempo no tuvo todo el reconocimiento que merecía. La animadversión que le tenía parte de la generación posterior —un personaje de Valle-Inclán habla en Luces de bohemia de «Don Benito el Garbancero»— y la inquina contra él de los sectores más reaccionarios de la sociedad de su tiempo le costaron, por ejemplo, no ganar el Premio Nobel…

Benito Pérez Galdós, cronista de España por designación del pueblo soberano,​ murió en su casa de la calle Hilarión Eslava de Madrid, en la madrugada del 4 de enero de 1920. El día de su entierro, unos 30 000 ciudadanos acompañaron su ataúd hasta el cementerio de la Almudena.

Archiletras Científica reivindica a Pérez Galdós, un «clásico universal»

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