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18 Jun 2020
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Reportajes

El idioma de la red ;-)

Ana Cermeño

Han revolucionado nuestra forma de comunicarnos por escrito. Al margen de convenciones ortográficas, son interpretados como un lenguaje universal. La comunicación instantánea y la ambigüedad de las oraciones dieron rienda suelta a la creatividad, propiciando un insólito género lingüístico.

Internet ha abierto nuevos caminos en la forma de comunicarnos y la escritura rápida y de contestación inmediata nos ha obligado a aprender un nuevo lenguaje. Se cumple, con otras bases, la intención del oftalmólogo polaco Ludwik Lejzer Zamenhof de crear una lengua accesible para establecer un entendimiento internacional. Zamenhof articuló en 1887 el esperanto, un idioma que sigue vivo gracias a una comunidad de dos millones de personas, pero los emoticonos y emoyis traspasan cualquier barrera de interpretación idiomática, apelan a los sentimientos, a los estados de ánimo, a las emociones, a las ideas… De impulsar esta práctica creativa como lenguaje de comunicación universal se ha encargado la gran red.

Aunque la palabra emoticono se usa también para referirse a los emoyis, en rigor son cosas distintas. El emoticono se crea con los signos del teclado del ordenador para expresar gráficamente estados de ánimo, mientras que el emoyi es una pequeña imagen o icono digital que representa desde una emoción o una idea hasta un objeto.

Las palabras sucumben ante este nuevo paralenguaje que se ampara en la convención de que la escritura no permite expresar tonos ni la situación emocional del emisor; por lo tanto, estos guiños se consideran clarificadores de los mensajes. La literatura tradicional, el teatro o los guiones de cine y series nunca los han necesitado para revelar las emociones de sus personajes. Las anotaciones del autor, con indicaciones en palabras sobre la actitud y comportamiento de los intérpretes, siguen siendo la forma común de expresión. No es cierto que en la comunicación escrita tradicional no exista cómo transmitir una entonación o expresión facial y por eso surgiese la necesidad de inventar los emoticonos: las acotaciones son los apuntes aclaratorios escritos en miles de obras; sirva de ejemplo La casa de Bernarda Alba (1936), donde Lorca transmite a sus lectores e intérpretes el estado emocional de Adela, la hija menor, con una única palabra:

Adela. (Agria) Si no queréis bordarlas irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.

Los emoticonos se convierten en útiles y necesarios para satisfacer una reciente realidad. Las nuevas tecnologías han desarrollado una forma de comunicación instantánea, de diálogo escrito en tiempo real, en la que los emoticonos suplen a las palabras para expresar cualquier emoción de una manera contraída, rápida y práctica. La red es la herramienta de comunicación más potente del mundo y sus recursos para mejorar la comprensión evolucionan rápidamente: los emoyis nacen, crecen y se reproducen por esta nueva necesidad.

La mensajería de texto se ha convertido en fundamental en nuestro día a día personal y laboral, y ya es difícil, en cualquiera de los ámbitos, imaginar conversaciones sin ellos, aunque corramos el peligro de perdernos en este mar de símbolos, pues de muchos de ellos nos cuesta, o no llegamos a interpretar su significado real, al proceder de culturas tan diferentes a la occidental; pero por ello también se vuelven tan eficaces: porque los cargamos de significado y hacemos infinitas sus interpretaciones. Son un auténtico
código.

1637

La carita sonriente

carita

La carita sonriente no es un invento de las conversaciones digitales: los emoyis tienen como padre a un letrado del siglo XVII. Los investigadores del Archivo Nacional de Trenčín, Eslovaquia, descubrieron al pie de unas cuentas municipales de 1635 la firma del abogado Ján Ladislaides acompañada del dibujo de una cara alegre, que el director del archivo, Peter Brindza, interpreta como que Ladislaides no había encontrado ninguna objeción y daba su conformidad a aquellas cuentas.

1648

La fortuna de Robert Herrick

robert

La lectura de poesía nos abre un abanico de interpretaciones, y el poema To Fortune, de Robert Herrick, publicado en 1648, añade una varilla inédita: ¿es casual o provocado el emoticono en su estrofa? Me gusta pensar que un verso esconde el primer emoticono del mundo y que el poeta jugó con puntos y paréntesis intencionadamente para reforzar sus palabras «smiling yet» (sonriendo todavía). Los expertos ven un error tipográfico, o una inconsistencia de puntuación. Dejemos volar la imaginación y sintamos la emoción de la sonrisa duradera del autor londinense.

1857

Un palíndromo emocional

saludos

El número 73 se encuentra en las primeras ediciones de códigos numéricos asociado a una idea de final. The National Telegraphic Review and Operators Guide, publicada en abril de 1857, documentó el uso del número 73 en alfabeto morse para desear al destinatario «amor y besos». A lo largo de los años, los manuales de telegrafía muestran variaciones de significado y en 1908 lo definen como «saludos cordiales», pero con un matiz de calidez. Esta combinación de rayas y puntos transmite sentimientos. Y lo más curioso, es un palíndromo 😉

1862

El discurso del presidente

Lincoln

El presidente norteamericano Abraham Lincoln usó un emoticono en el texto de su discurso número dieciséis. La transcripción de esta alocución muestra el símbolo 😉 después de una pausa, «(aplauso y risas)», marcada para esperar el aplauso. La comunicación escrita está plagada de símbolos, de puntuaciones y cómo no, de códigos ingeniosos como este, que seguramente compartieron el presidente y el transcriptor del texto. Me sumo a la idea de los investigadores, más romántica, de que con ese ese punto y coma seguido de paréntesis se inventó una sonrisa tipográfica.

1881

Arte tipográfico

Arte

Las caras publicadas en la revista Puck, en marzo de 1881, son rotundas. El magacín norteamericano, de tono sarcástico, ideó estos cuatro iconos con signos de puntuación para explicitar cuatro emociones. A través de la combinación de paréntesis, guiones y puntos expresan alegría, melancolía, indiferencia y asombro. Estos primeros emoticonos los vemos en vertical, como la mayoría de los orientales, pero ¿en qué momento se volvieron horizontales, obligándonos a ladear la cabeza para interpretarlos?

1896

Emoticonos burlones

emoticonos

El periódico alemán Deutsche Postzeitung realiza, en 1896, una gran contribución a la creación de emoticonos. ¿Cómo ha podido pasar tan inadvertido este documento histórico? Un periódico postal, para funcionarios de correos, publica dos tiras con quince expresiones de caritas diferentes, y verticales: genial ejercicio de creatividad para ilustrar los párrafos, con los que los funcionarios postales se burlan de sí mismos.

1912

La curva de la risa

risa

El periodista y cuentista Ambrose Bierce buscó la fórmula para expresar su incansable mordacidad. Era consciente de que en ocasiones se malinterpretaban sus escritos y, en un ensayo de 1912, For Brevity and Clarity, plantea una serie de reformas para el inglés y su puntuación. Propuso la representación de una boca sonriente, un verdadero signo de puntuación de la risa, escrito como un paréntesis tumbado, para añadirlo a cada frase o expresión irónica. No llegó a cuajar este emoticono como clarificador de mensajes jocosos, pero sin duda fue un gran paso.

1963

La sonrisa animosa de Ball

Ball

Harvey trabajaba en una empresa de publicidad cuando, en 1963, le encargaron un dibujo para que los empleados de dos compañías de seguros fusionadas sintiesen como alegre su lugar de trabajo: Ball diseñó una sonrisa sobre un fondo amarillo. Al darse cuenta de que, si se invertía el dibujo, el mensaje era el contrario del que se pretendía mandar, le añadió los ojos. Ni Ball ni la compañía imaginaron que esa cara sonriente se convertiría en el símbolo de la felicidad. Por cierto, nunca registraron el emoyi de la sonrisa eterna.

1967

La lengua de la tía Ev

Ev

La carta que recibió de su tía Ev el periodista Ralph Reppert, del Sunday Sun de Baltimore, cumple los requisitos del emoticono: tía Ev usó los símbolos del teclado para crear una nueva representación de la sorna con la que cargaba sus ideas. Reppert cuenta que, en la misiva, después de cada comentario irónico, su pariente simuló mediante signos tipográficos una lengua estampada sobre las mejillas. La confianza entre tía y sobrino permitió la invención de un código de complicidad con el que expresarse entre ellos más allá de las palabras.

1982

Los límites del humor en línea

humor

El profesor Scott E. Fahlman lanzó una combinación de tres signos de puntuación que sí cuajó. Publicó el mensaje en un tablón de anuncios electrónico de la universidad durante una discusión sobre los límites del humor en línea. Su propuesta simbólica para diferenciar entre broma y enfado caló en el universo tecnológico: al reflejar un estado de ánimo, los caracteres ponían una conversación en línea en contexto, tan necesario entre personas desconocidas. Eso sí, como bien advierte el propio Fahlman, es necesario ladear la cabeza para interpretarlos.

1967

Los kaomojis jeroglíficos

jero

Las combinaciones tipográficas japonesas se leen todas de frente, en vertical, nada de mover el cuello. Son menos económicas en caracteres, utilizan los paréntesis para dar forma a la cara y, mientras que en las occidentales la expresividad se marca más en la boca, en los kaomojis los ojos son los relevantes: contento (^_^) triste (;_;) sorprendido (º_º) sueño (~ _~) sospechoso (*_*) o llanto (T_T) componen emociones expresadas por la mirada que dibujan los signos. Hay tantas combinaciones, y algunas tan complejas, que los kaomojis parecen auténticos criptogramas.

1999

El corazón de Shigetaka Kurita

corazón

En 1999, Shigetaka Kurita, diseñador de una compañía telefónica japonesa, dio con la fórmula para que los clientes se comunicasen a través de pictogramas y así ahorrasen caracteres. En cinco semanas creó un conjunto de 176 iconos que expresaban las ideas de dibujo, palabra y carácter. La combinación enseguida se implantó universalmente y bautizó a los protagonistas del nuevo lenguaje semiótico global, los emoyis. Los originales, inspirados en el manga, en los sinogramas chinos y en los letreros internacionales para baños, podemos verlos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

2015

‘Alicia en el país de las maravillas’. Un idioma global

alicia

El número de imágenes gráficas multicolores y animadas que utilizamos actualmente para expresar sentimientos e ideas supera al lenguaje verbal. Nadie, en una conversación frente a frente, matiza tanto el gesto como sí nos permiten los emoyis, reproductores de la comunicación humana en el entorno digital. Sus atractivos diseños y su efectividad para explicar lo que a veces es tan difícil decir con palabras los convierten en imprescindibles. El diseñador Joe Hale tradujo a emoyis el Alicia en el país de las maravillas de Carroll, entre otras novelas. Los emoyis empiezan a instalarse en la literatura; esperemos que no para poner fin a la gramática.

 

Este reportaje es uno de los contenidos del número 6 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras.
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