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22 Sep 2021
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España

Las voces de Siria que informan en español

Alfonso C. Cobo Espejo

Casi dos años después de llegar a España como refugiados, cinco periodistas sirios crean un medio de comunicación en español y en árabe para informar sobre la realidad de las personas migrantes

Solo sabíamos decir hola antes de venir aquí», afirman Okba y Ayham. «Yo, ni eso. Nada de nada», dice Moussa. «A mí me enseñó la palabra loco una amiga en Turquía», añade Muhammed. Casi dos años después de llegar a España como refugiados, este grupo de periodistas sirios que apenas sumaba dos palabras en nuestro idioma trabaja en Baynana, un medio digital bilingüe —en árabe y español—, que nace con la vocación de ofrecer información útil a la comunidad arabófona del país y, al mismo tiempo, tender puentes entre la comunidad árabe y la sociedad española, enfatizando su historia y cultura en común.

«Baynana significa ‘entre nosotros’ en árabe. Nosotros somos todos, no hay un otros o un ellos», explica Ayham al-Ghareeb, uno de los integrantes del proyecto. «Es un nombre que no es difícil de pronunciar en español y, además, tiene un mensaje bonito, integrador. A través de este medio queremos combatir los estereotipos existentes sobre el mundo árabe en la sociedad española», apunta Muhammed Subat, otro de sus miembros.

Moussa al Jamaat, Okba Mohamed y Rajaai Bourhan completan la plantilla siria de Baynana, que cuenta con la colaboración de la Fundación por Causa, dedicada a la investigación sobre migraciones y periodismo. En la sede de la fundación, los periodistas sirios explican a Archiletras que tenían la idea de crear un medio así desde que llegaron. Okba asegura que, si no hubiera habido coronavirus, habrían ido más rápido. «Pero tampoco pudimos empezar antes por la lengua, necesitábamos aprender bien español antes», reconoce Ayham.

Todos ellos son conscientes de que, tanto trabajar como periodistas en España como escribir en español, es complicado. «Aunque el español tiene muchas palabras de origen árabe y que suenan parecidas, como aceituna, son idiomas muy diferentes, con grafías distintas. Eso dificulta nuestro aprendizaje», admiten Moussa y Ayham.

Por eso, la ayuda de por Causa resulta fundamental. Además, es un ejemplo de trabajo multicultural en equipo. Cuentan con el apoyo de periodistas que hablan árabe y español para editar los artículos que escriben. «Nosotros hacemos el primer borrador con nuestros conocimientos y la ayuda de traductores en línea y, luego, nuestros colegas editan la última versión», explica Ayham.

Bajo la coordinación de Andrea Olea, periodista española y miembro de por Causa, cada uno de ellos está arropado, a su vez, por un fixer, un periodista español que no solo les ayuda con la lengua, sino que les facilita contactos y contextos para elaborar sus reportajes.

Un proceso largo y difícil

Aunque ahora afrontan con ilusión su proyecto periodístico en España, el trayecto hasta situarse en este punto no ha sido nada fácil. La guerra truncó sus planes de vida en Siria. Tuvieron que dejar estudios universitarios y trabajos por el estallido del conflicto. En lugar de quedarse quietos, comenzaron a informar sobre la situación. Eso les puso todavía más en el punto de mira y les obligó a abandonar el país.

Amparados por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), llegaron a España, desde Turquía, a mediados de 2019. Lo hicieron todos a la vez y ya con la condición de refugiados. Atrás dejaban casi diez años de guerra y un periodo oscuro en territorio turco.

Sin embargo, la integración en nuestro país está siendo más difícil de lo que imaginaban. A la carga psicológica que supone salir uno de su tierra debido a la guerra, se suma una colección de innumerables trabas administrativas y burocráticas.

«Creíamos que, al llegar a España de forma legal, íbamos a obtener la residencia rápidamente, pero no ha sido así. El sistema está saturado», lamenta Muhammed. Mientras la residencia llega, el documento que les identifica es la «tarjeta roja», archiconocida entre las personas solicitantes de asilo y refugiadas. Paradójicamente, una tarjeta que, en el lenguaje deportivo, significa la expulsión, es la antesala de una cierta estabilidad en temas de asilo. Pero es un proceso lento y tedioso, que «nos impide desarrollar nuestra vida en España con total normalidad, tener cierta independencia de acción y movimiento», cuenta Okba. La tarjeta, según Moussa, también les dificulta encontrar piso y trabajo, porque, para mucha gente, esta tarjeta no genera confianza.

Para colmo, en marzo de 2020, el coronavirus vino para complicar aún más el proceso de integración. «Hemos perdido mucho por el tema de la COVID-19. Al principio, se pararon las clases de español y también se ha visto frenada nuestra interacción con personas de España», comenta Muhammed.

A pesar de las dificultades y de la inesperada pandemia, el idioma les ha servido como vía de escape y de motivación. «El español es muy importante. No solo para trabajar como periodistas, sino para cualquier aspecto de nuestra vida aquí», afirma Okba. Por su parte, Ayham sabía que la lengua era una herramienta fundamental para su adaptación: «Desde el principio, quiero aprender rápido para vivir mejor, para hablar con la gente de aquí sobre nuestra cultura, nuestro país, la guerra… Por supuesto, pienso en mi familia y tengo prisa por encontrar trabajo y enseñar a mis hijas. Aunque, al final, son ellas las que me están enseñando a mí desde que han empezado el colegio».

 

Esta crónica es uno de los contenidos del número 11 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras.
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