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30 Jul 2021
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Léxico profesional

La lengua de los camellos

Jesús Duva

¿Plata o plomo? Si se lo dijera yo, simplemente le estaría dando a usted a elegir entre un metal u otro: entre la dúctil plata o el pesado plomo. Pero tal vez se echaría a temblar si quien le hiciese esta pregunta fuese el difunto Pablo Escobar. ¿Por qué? Porque el famoso capo colombiano del narcotráfico le está colocando en realidad entre estas dos opciones: o acepta su soborno (plata) para que mire para otro lado o, en caso contrario, se expone a recibir un balazo (plomo).

El tráfico de drogas es una de las actividades criminales que más ganancias reporta en todo el mundo, junto con las falsificaciones, el tráfico de seres humanos, el comercio ilegal de petróleo y la venta de especies salvajes. No es extraño, pues, que quienes participan en este ilícito negocio hagan todo lo posible para burlar a las autoridades policiales y monetarias. Eso incluye utilizar un sistema de comunicaciones encriptado y un lenguaje solo inteligible para quienes se lucran con este sucio comercio. Veamos un ejemplo:

Peter: Amigo, la fruta no pesa toda igual.
Paul: No pesa toda igual, ¿no?
Peter: Tú coge una manzana y luego coge otra. ¿Son iguales? Por fuera, la caja está igual. No hay ninguna diferencia…
Paul: Claro. Eso se pone por unidad, no por peso…
Peter: Creo que vienen 30 o 35 limones por caja. Más o menos. Pero luego hay una fruta que está más seca por dentro y otra que tiene más agua dentro. Y la caja está igual, igual, igual… No hay diferencia. Y la de piña es igual, igual, igual… No hay diferencia.

En apariencia, esta charla podría corresponder a dos hombres dedicados a la compraventa de frutas. Pero en realidad es un fragmento de una conversación telefónica, interceptada por la Brigada Central de Estupefacientes española, entre dos traficantes de droga de Europa del Este. En realidad, ambos individuos no hablan de cítricos, sino de un cargamento de cocaína que llegará a España camuflado dentro de un contenedor por vía marítima.

Además de comunicarse en clave, los narcotraficantes utilizan un argot específico cuya constante renovación les permite mantener sus propios códigos lingüísticos secretos. El fenómeno no es nuevo: viene siendo utilizado desde hace siglos por determinados colectivos, entre ellos los delincuentes o los grupos marginados, para impedir o dificultar su comprensión por parte de otros grupos sociales ajenos. Así se desarrollaron en los siglos XVI y XVII las llamadas germanías, las jergas asociadas a pícaros, delincuentes y otras gentes de mal vivir. Una especie de código solo inteligible por determinadas hermandades.

En el caso de los camellos o traficantes de droga, su habla está cuajada de múltiples variantes no solo por la diversidad de productos con que mercadean (hachís, heroína, cocaína, sustancias psicotrópicas, etcétera), sino por la multitud de nacionalidades (españoles, británicos, marroquíes, colombianos, italianos, holandeses…) que intervienen en el trasiego de estos productos. El habla de las bandas de colombianos y mexicanos, dada su fortaleza e implantación, es quizá hoy la influencia más notable entre estas redes.

La jerga refuerza la cohesión de estos grupos delincuenciales, aunque muchas de sus palabras ya se han transferido al lenguaje del común de los mortales, en buena medida por su difusión a través de los medios de comunicación social, las novelas, las películas y las series de televisión. Las palabras secretas también se gastan o se queman, sobre todo si ya son muy conocidas por personas ajenas, y eso obliga a una permanente renovación del narcovocabulario. Baste como ejemplo significar que maría (marihuana), porro (cigarrillo de marihuana o hachís mezclado con tabaco) y madero (policía) son palabras ya tan conocidas por el público que están recogidas en el Diccionario de la Lengua Española desde hace tiempo. Han superado así los recelos y las barreras que en gran parte de la sociedad suele haber hacia términos y expresiones tildados de vulgares o de mal gusto por ser empleados por personas fuera de la norma.

Próximo a los narcotraficantes está el mundo de los toxicómanos, ya que no en vano el negocio de aquellos consiste en satisfacer la demanda de estos últimos. Eso ha hecho y hace que entre ambos extremos de esta cadena comercial haya una estrecha interrelación y un intercambio de claves comunicativas. No obstante, la jerga de los drogadictos es mucho más conocida a nivel popular porque la emplean en las calles más abiertamente y porque, además, ha sido más divulgada por los medios de información social.

El fenómeno del narcotráfico en países como Colombia o México es de tal magnitud que no es de extrañar que infinidad de palabras y expresiones de los narcos hayan quedado plenamente incorporadas al lenguaje corriente de la sociedad. Creo que eso se debe, por un lado, a la contaminación directa que se produce por el estrecho contacto entre los miembros de las organizaciones y su amplio círculo de familiares y amigos, y, por otro lado, a la permeabilidad de corridos, canciones populares y telenovelas hacia este léxico peculiar.

Caracterizada por las constantes innovaciones y por la mezcla de palabras de diversos orígenes geográficos, la lengua de los camellos a gran y pequeña escala registra constantes mutaciones. Sus palabras nacen, mueren y se transforman con cierta rapidez. Eso obliga a policías, guardias civiles y aduaneros a estar en formación permanente para ser capaces de entender de qué hablan los criminales a los que persiguen.

A continuación exponemos un pequeño diccionario en el que lógicamente no están recogidas todas las palabras utilizadas por los narcotraficantes, pero sí algunas de las más habituales.

ajo. Una pastilla de MDMA que es un derivado de la anfetamina.

alijar. Llevar la droga hasta las costas y luego desembarcarla a toda prisa.

alivio. Abogado defensor que ayuda al narcotraficante a salir de una situación comprometida.

amarillo. Sobredosis de cannabis.

anfeta. Anfetamina.

antena. La persona que se encarga de controlar las telecomunicaciones en una banda de narcotraficantes.

bazuko. Cigarrillo que mezcla marihuana con otras drogas, generalmente cocaína. Muy extendido en Colombia, su uso es minoritario en España.

beillo. Embarcación de recreo con función de apoyo o para desembarcar el hachís.

bellota. Una bola de hachís que se asemeja a una bellota grande.

biberón. Speed líquido.

bisnear. Cerrar un trato o estar en alguna negociación.

bolero. Persona que transporta droga escondida en su propio estómago, dentro de bolas ingeridas horas antes de atravesar un control aduanero.

bomba. Mezcla de diferentes drogas, una especie de cóctel de varias sustancias.

boquete. Lugar destinado a ocultar la droga para su transporte y para que no sea detectada en un control policial.

bosquimano. Persona, generalmente joven, que busca droga abandonada en la playa para revenderla o para entregársela a los narcotraficantes que la perdieron.

breje. Año (prestado del caló).

buchante. Disparo (término procedente del caló bucharar, que significa lanzar).

bulto. Cada uno de los paquetes de droga que forman un cargamento, generalmente de hachís.

burro. Heroína.

caleta. Lugar o inmueble donde los traficantes esconden la droga, tras su descarga, antes de proceder a su distribución.

camellar. Trabajar o realizar alguna actividad que conlleve esfuerzo o sacrificio.

camello. Traficante de droga.

canuto. Cigarrillo de tabaco mezclado con marihuana.

cargador. Miembro de la tripulación de una lancha, vestido con traje de neopreno, para no ser identificado si es fotografiado por la Policía.

cartel. Organización criminal, generalmente dedicada al tráfico de drogas o de armas.

china. Pequeña porción de hachís.

chino. Una especie de cigarrillo elaborado con papel de aluminio con el que se fuma heroína y se inhalan sus vapores.

chota. Chivato, delator.

chupano. Infravivienda o local utilizado por los heroinómanos para inyectarse droga. También puede aplicarse a la persona que habita en una vivienda de este tipo.

chuta/chute. Jeringuilla para inyectarse droga.

ciego. Dícese del estado en que se encuentra cualquier persona bajo los efectos de un estupefaciente.

cocinero. El químico encargado de elaborar droga, por lo general clorhidrato de cocaína.

cogollo. Parte de la planta del cannabis que se fuma.

colgao. Drogado en exceso.

colocón. Estado de euforia producido por el consumo de drogas.

coloqueta. El acto de ser detenido o el momento mismo en que la policía pone los grilletes a un sospechoso.

confite. Confidente que trabaja para cualquier servicio de seguridad.

corajai. Árabe o marroquí (palabra tomada del caló).

coronar. Consumar con éxito una operación de transporte o bien la introducción de droga en un país.

cortar. Adulterar la droga con otras sustancias para aumentar el peso de esta.

coso. Un kilogramo de clorhidrato de cocaína.

costo. Hachís.

culero. Persona que trafica con droga ocultándosela en el ano.

cunda. Transporte de drogadictos o caravana de coches en que un grupo de adictos se traslada para ir a comprar droga.

dar el agua. Avisar de la presencia policial al resto de integrantes de la banda.

derrotar. Confesar una acción o la preparación de una operación ante la policía.

drogota. Aficionado a las drogas, generalmente en exceso.

empalmado. Dícese de la persona que lleva encima un arma de fuego.

encobijado. Un cadáver envuelto en mantas (palabra muy utilizada entre los narcos de México que también se emplea ya en España).

entalegar. Mandar a una persona a prisión.

escama. Cocaína de alta calidad.

esnifar. Consumir droga por la nariz.

estupa. Un policía antinarcóticos, especializado en la lucha contra el tráfico de sustancias estupefacientes.

fariña. Cocaína (término generalmente empleado por los narcotraficantes gallegos).

farlopa. Cocaína.

filamento. Ketamina de calidad por su composición en forma de cristales.

fireball. Dosis de anfetamina y cocaína mezcladas.

foto / fotocopia. Una muestra de cualquier droga.

fufa. Puta, prostituta (palabra de origen colombiano).

fumeta. Persona aficionada a fumar drogas.

fusco / fusca. Arma de fuego, referida casi siempre a una pistola o un revólver.

goma. Lancha semirrígida de entre 14 y 16 metros de eslora, equipada con tres motores de 300 caballos cada uno, muy empleada para el tráfico de hachís.

guardería. Almacén donde se guarda la mercancía (la droga) durante un tiempo, antes de ser llevada a otros puntos para proceder a su distribución.

hierro. Arma de fuego, por lo general una pistola.

hormiga. Distribuidor al menudeo o a pequeña escala de alguna sustancia estupefaciente.

hotel. Cárcel, centro penitenciario.

indio. Originario de Colombia u otro país suramericano.

jabón. Polen de hachís.

jaco. Heroína.

jaimito. Una pastilla del ansiolítico hipnótico Rohipnol.

jardala. Hachís de alta calidad.

jurdós. Dinero (término procedente del caló).

kamikace. Conductor de los vehículos que transportan la droga a gran velocidad para ocultarla.

keta. Ketamina, una droga con potencial alucinógeno.

kifi. Tabaco mezclado con marihuana.

kristina. Cristal, que en España es como se alude al éxtasis, MDMA cristalizado o clorhidratado (distinto del Crystal MEth de los países anglosajones que aluden a la metanfetamina).

lacorro / lacorrillo. Niño o muchacho joven que forma parte de un grupo (argot procedente del caló o romaní ibérico).

ladrillo. Tableta de hachís.

lapa. Dispositivo que se adosa a un vehículo de un sospechoso para tenerlo localizado de forma permanente.

lata. Pequeña embarcación para acercarse a recoger los bultos flotantes en el mar, por lo general fardos de hachís.

levantado. Secuestrado (palabra de origen colombiano, empleada para denominar el rapto de una persona, generalmente por otra banda de narcotraficantes).

ligar. Capturar a un sospechoso.

llevar cola. Para un delincuente, detectar un seguimiento o creer que está siendo seguido por la Policía.

macheteada. Droga adulterada.

madero. Agente de policía.

mandanga. Hachís.

marao. Muerto.

mariadelmar. Metanfetamina o MDMA.

merca. Mercancía con la que se trafica, no especialmente referida a una sustancia concreta.

mierda. Grifa o hachís.

mogra / mugra. Un gramo de droga, generalmente de heroína (es una palabra obtenida de la inversión de las sílabas que forman la palabra gramo o gramu).

mongui. Setas alucinógenas.

mono. Síndrome de abstinencia que padece un drogadicto.

morder. Detectar a alguien, generalmente a la policía o a un adversario.

mula. Persona que trafica con droga, en muchas ocasiones oculta en su cuerpo, en el estómago o en el intestino.

narco. Narcotraficante.

nieve. Una de las formas más habituales de denominar a la cocaína.

notario. Enviado de una organización para relacionarse con otra y dar garantías del cumplimiento de los acuerdos suscritos sobre una operación de tráfico de drogas.

paisa. Persona originaria o perteneciente al eje cafetero de Colombia.

pájaro. Helicóptero de la Policía o la Guardia Civil empleado para la vigilancia.

pan. Hachís de calidad media.

papela / papelina. Una dosis de heroína.

patito. Barco que transporta la droga hasta las proximidades de la costa.

pepa. Barbitúrico o éxtasis.

perico. Cocaína.

peta. Cigarrillo de marihuana o hachís.

pico. Dosis de una droga, generalmente referido a la heroína.

pillar. Comprar droga.

piloto. Conductor de una lancha tipo Zodiac dedicada al tráfico de drogas.

pirula. Pastilla de metilendioximetanfetamina (MDMA), conocida como éxtasis.

poner a chupar gladiolo. Asesinar a una persona (expresión difundida por los narcotraficantes de Colombia).

postura. Dosis de droga, generalmente de hachís.

potro. Heroína.

pozolero. Individuo que se encarga, a sueldo, de disolver cadáveres en ácido, como si cocinara pozole, un plato típico mexicano hecho con carne de cerdo.

preñao. Alusión al contenedor que trae un cargamento de droga oculto dentro de su carga legal.

punto. Joven que vigila a la Policía en las costas. Con motos pequeñas y un emisor- receptor, controla que la zona esté despejada para la descarga de la droga.

quebrar. Dar muerte a una persona (palabra muy extendida entre colombianos y mexicanos)

rabo. Mecanismo de seguimiento que la Policía coloca en un vehículo de un sospechoso para así controlar sus movimientos.

raya. Dosis de cocaína en polvo, picada con una cuchilla o similar, que se esnifa por la nariz.

rolo. Individuo oriundo de Bogotá (Colombia).

rosamaría. Marihuana.

rula. Pastilla de éxtasis.

sal. Hachís que se rescata del mar mojado, por lo que pierde propiedades y se vende como de muy baja calidad.

santo. Información que facilita el santero (confidente) a cualquier policía o agente de seguridad; o bien a una banda de delincuentes.

sapo. Soplón, delator o traidor (insulto común en Colombia)

sopa. Sustancia utilizada para adulterar una droga.

special K. Anfetamina que se administra inhalada.

speed. Sulfato de anfetamina (una sustancia sintética perteneciente a la familia de las fenetilaminas).

speedball. Dosis de heroína y cocaína mezcladas, cuya administración conjunta provoca una ráfaga de euforia en un grado que combina el efecto de ambas sustancias.

tabique. Marihuana compactada para su tráfico en grandes cantidades.

talego. Dosis de una droga.

tanita. Báscula para pesar la droga (Tanita es el nombre de una marca japonesa, líder en la fabricación de balanzas de precisión).

tiza. Cocaína de baja calidad.

tomba. Policía o agente de un cuerpo de seguridad (palabra originaria de Colombia)

traketo. Traficante de sustancias estupefacientes.

trincar. Detener a un sospechoso poniéndole los grilletes.

tripi. Dosis de LSD (dietilamida del ácido lisérgico), que es una droga alucinógena.

tuerca. Pastilla de MDMA.

tusi tucibi. Mal llamada coca rosa, es una droga sintética que pertenece a la familia de las anfetaminas. También se le conoce como la droga de la jet set.

vicariato. Acción violenta ejercida por sicarios.

vuelco. Robo de un cargamento de droga a unos traficantes por parte de otros traficantes, con frecuencia disfrazados de policías.

vueltica. Dar un paseo para distribuir droga o salir a hacer alguna actividad en relación con el tráfico de drogas.

yonki. Adicto a una determinada droga.

Este léxico es uno de los contenidos del número 10 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras. Si desea suscribirse o adquirir números sueltos de la revista, puede hacerlo aquí https://suscripciones. archiletras.com/