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04 Jun 2019
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Errores correctos

Miscelánea de los desvíos de la norma que, por descuido o por ignorancia, cometen los periodistas. Los aciertos no están aquí pero son muchos más.

Alberto Gómez Font

Lingüista, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, ex director del Instituto Cervantes de Rabat y ex coordinador de la Fundéu.

Autodefensa ¿de nosotros mismos?

La regañina contra el uso de la voz autodefensa la pusimos en 1985 en el Manual de español urgente y allí permaneció mientras yo trabajé en ese negociado de la Agencia Efe y participé en la redacción del manual, cuya última edición conmigo de coautor fue la del 2008.

También la atacamos dese las páginas del Vademécum de español urgente (I), en 1992, y no contentos con ello, la seguimos persiguiendo en otro libro, el Diccionario de español urgente, en el 2000. Y decíamos, entre otras cosas:

«La voz inglesa self-defense equivale e castellano a defensa propia; no es correcto utilizar la traducción literal autodefensa».

Auto es un prefijo muy productivo en castellano y se emplea con excesiva profusión. Conviene usarlo con prudencia para no incurrir en ridículas redundancias, la mayoría de las veces influidos por una mala traducción del prefijo inglés self-: self-apparent se traduce por evidente (no por autoaparente); self-appointed, por nombrado o citado (no autocitado); self-defense por defensa propia (no autodefensa).

»Con frecuencia encontramos en las noticias redundancias como las que siguen: “se ha autoexcluido”, en lugar de “se ha excluido”; “se ha autoelegido”, en lugar de “se ha elegido”; “Gerry Conlon, que autoconfiesa su pasado”, en lugar de “que confiesa su pasado”, ya que si es su (suyo) no puede ser de otro, al igual que elegirse, excluirse, afeitarse o suicidarse. Si uno se suicida no puede ser más que a sí mismo».

No nos hacía, pues, ninguna falta ese calco del inglés, y sigue sin hacernos falta, pero parece ser que algunos lexicógrafos no opinan lo mismo y decidieron que esa palabra se merecía un sitio en el Diccionario, y allí que nos la metieron, en la edición del 2001, sin darnos tiempo a reaccionar para autodefendernos de ella.