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14 May 2019
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Ciudad Sintaxis

Usos y análisis del lenguaje urbano a través del espejo retrovisor de mi taxi.

Daniel Díaz

Taxista, escritor y viceversa. Licenciado en charlas casuales y amante discreto del verso suelto.

Hablemos en serie

Es un tema recurrente en mi taxi: las series.

Series de ficción, series documentales, folletines. Siempre hay una excusa para hablar de ellas. Pasamos con mi taxi por delante de un enorme cartel de Juego de Tronos, y la charla está servida. O cuando viajamos a intempestivas horas de la mañana y ella o él bosteza en formato panorámico ante la atenta mirada de mi espejo retrovisor, y se excusa alegando que anoche se quedó hasta las tantas viendo series (fabulosa, por cierto, la expresión “hasta las tantas”).

En honor a la verdad, mi interés por conocer las series predilectas de cada usuario no es más que un juego íntimo y ciertamente adictivo: dime qué series sigues, y te diré quién eres. A menudo, las tramas que enganchan esconden anhelos no resueltos, o encajan con esa vida que pudimos tener y al final se truncó, o con ese deseo de venganza que nunca llegó a consumarse, o con ese novio ideal que resultó ser rana. Descartando las series generalistas del prime time televisivo (creadas, se entiende, para todos los públicos) hoy contamos con todo un universo audiovisual enfocado a muy diversas susceptibilidades. Tener predilección por las series de humor, o por los dramas épicos con subtramas de tinte adolescente, o por las series nórdicas (frías) de asesinos múltiples, o por las series románticas y/o picantonas, o por los fenómenos paranormales, etcétera, dice mucho de lo que somos, pero también de lo que nos gustaría (o nos hubiera gustado) ser. Y si aplicáramos el zoom, estar apegado a tal o cual personaje dice aún más de nosotros, si cabe.

Yo, por ejemplo, me reconozco en la dualidad Jimmy McGill / Saul Goodman de Better Call Saul, aunque para mi hija de 4 años soy Jack Bauer (24) y para mi mujer ya he pasado por tres fases: De novios, yo era Hank Moody (Californication), recién casados fui Jim Halpert (The Office) y ahora, por lo visto, cada día me parezco más a Saul Berenson (Homeland). Sin embargo ella, para mí, siempre será la mezcla perfecta entre Pam Beesly (The Office) y Daenerys Targaryen.   

¿Y tú, quién eres?