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25 Mar 2021
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Literatura

Los desdoblamientos léxicos, un recurso con una larga historia

Elena Cianca/Emilio Gavilanes

La intención de hacer visible a la mujer en los textos en castellano no es una moda reciente. La literatura en español contiene multitud de ejemplos, algunos de ellos muy tempranos en el desarrollo de la lengua

Los desdoblamientos léxicos, esto es, la mención expresa en el discurso de los dos géneros gramaticales de sustantivos que designan personas, es una de las reivindicaciones, como es sabido, de quienes defienden el uso de un lenguaje inclusivo, que visibilice a la mujer. Muchas personas se oponen a ellos con el argumento de que no son necesarios, pues en español, como enseña la gramática, el masculino es el género no marcado, es decir, no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie sin distinción de sexos. Por tanto, es genérico (algo que sabe casi todo el mundo) y por ello inclusivo.

La literatura en español anterior a este conflicto, o a esta reivindicación, contiene multitud de ejemplos en los que se usan desdoblamientos léxicos. Si se busca en los grandes corpus lingüísticos que hay disponibles en la red, veremos la enorme cantidad de textos en los que, desde fechas muy antiguas, distintos autores han recurrido a desdoblamientos léxicos. En muchos de los casos son desdoblamientos completamente innecesarios desde un punto de vista normativo, pues ya el propio contexto deja claro que el autor se refiere a hombres y mujeres. Incluso si se suprimiese el desdoblamiento, el texto no resultaría ambiguo y se entendería como referido a ambos sexos sin ninguna duda. Sin embargo, el autor prefiere explicitar la referencia. El recurso tiene, pues, una gran tradición. No debería extrañar que ahora haya quienes recurran a él.

Tal vez los desdoblamientos más antiguos sean los muchas veces citados del Cantar de mio Cid:

Exiénlo a ver mugieres e varones,
burgueses e burguesas por las finestras son […]
lo que yo dixier non lo tengades a mal:
en Castejón non podriemos fincar,
cerca es el rey Alfonso e buscarnos verná,
mas el castiello non lo quiero hermar,
ciento moros e ciento moras quiérolas quitar,
porque lo pris d’ellos, que de mí non digan mal.
(c. 1140 Anónimo Poema de mio Cid).

 

Este último desdoblamiento se repite en más ocasiones en el poema. Los ejemplos en poesía quizá no sean muy válidos, pues por motivos de metro y de rima se puede llegar a forzar la expresión. Pero hay otros muchos más en prosa. Veamos una pequeña muestra de textos tomados del CORDE (Corpus Diacrónico del Español) de la RAE, en los que la utilización del masculino genérico haría prescindible el empleo del desdoblamiento, o en los que la presencia de un sustantivo que engloba ambos sexos (como persona o gente) hace que el desdoblamiento sea redundante:

E cuando xebravan los fijos de las madres apartava Jacob los suyos a su cabo, e por esta manera enriqueció de fiera guisa, e ovo muchas greyes, e sirvientes e sirvientas, e camellos e bestias menores e otras. (c. 1275 Alfonso X General Estoria. Primera parte).
Et porque este libro es fecho en romance, que lo podrían leer muchas personas, tan bien omnes commo mugeres, que tomarían vergüença en leerlo… (1325-1335 Don Juan Manuel El Conde Lucanor).
Son muy grandes nadadores todos los indios comúnmente, assí los hombres como las mugeres, porque desde que nascen continúan andar en el agua, pero para entender quan hábiles son los indios en el nadar, basta lo que es dicho, en el lugar donde se dixo, de la manera que las yslas de Cuba e de Jamayca toman los indios las ánsares etc. (1526 Gonzalo Fernández de Oviedo Sumario de la natural y general historia de las Indias).
Luego, en muriendo el señor, le mataban los esclavos y esclavas que le habían de ir a servir. A los varones labradores poníanles los aparejos e instrumentos con que hacían las sementeras, y a los cazadores, para cazar, sus arcos y flechas, y así de los demás. A las mujeres, las piedras en que habían de moler el maíz, las ollas para cocer o guisar la comida, los cántaros y vasijas para la bebida, platos y escudillas, etc. El señor puesto en la sepultura, la cara hacia la parte del mediodía, tenida por ellos por más dichosa y felice que la del norte o ciercio, poníanle alrededor todos aquellos sirvientes y sirvientas muertos. Después henchían todo el hoyo o sepultura de tierra, sin que tocase una migaja della en el cuerpo del señor muerto, porque no podía por estar en el ataúd o caja de piedra o de madera cubierta. Después, encima de la sepultura hacían un altarito de obra de un codo de alto, de cal y piedra, muy bien blanqueado, en el cual quemaban muy ordinariamente inciencio y ofrecían otros sacrificios. (1527-1550 Fray Bartolomé de las Casas Apologética historia sumaria).
Otro si cualesquier personas hombres o mujeres que vivieren en esta dicha villa y su tierra y no tuvieren tomada benignidad como es uso y costumbre que paguen la blanca como personas forasteras (1571 Anónimo Antiguas ordenanzas para la conservación del Monte Castañar de la villa de Béjar y para el buen gobierno…).
Los que habían de servir su semana y llevar el servicio de leña y comida a sus encomenderos habían de partir de algunas partes quince días antes, y así para servir una semana habían de caminar cuatro de ida e vuelta; e ansí andaban los caminos llenos de indios e indias fatigados, muertos de hambre, cansados e afligidos, y los caminos poblados de muertos, hombres y mujeres, y con ello sus hijos pequeñitos, que los llevaban consigo cargados con su comida. Cosa jamás entre ellos vista. (a. 1585 Alonso de Zurita Relación de los señores de la Nueva España).
Parecia cosa recia á los prelados, y especialmente al arzobispo de Toledo, que siendo la ciudad de Granada y todo el reino de cristianos, poseido y conquistado por príncipes tan católicos, hubiese hombres y mujeres renegados y hijos de renegados, á quien los moros llaman elches, que viviesen en la seta de Mahoma […] Y después desto quemaron el cuerpo, y á los demás cristianos, así hombres como mujeres, los llevaron al lugar de Canjáyar, donde tambien los mataron después (1600 Luis de Mármol Carvajal Rebelión y castigo de los moriscos).
Cuántos son extranjeros, así hombres como mujeres, con la distinción de las edades y de los estados, declarando de qué nación son y cuánto tiempo hace que están en las Indias (1604 Anónimo Interrogatorio para todas las ciudades, villas y lugares de españoles, y pueblos de naturales de las…).
A la gente noble, como eran los curacas, señores de vasallos, les daban las tierras conforme a la familia que tenían de mujeres e hijos y concubinas, criados y criadas. A los Incas, que son los de la sangre real, daban al mismo respecto, dondequiera que vivían, de lo mejor de la tierra; y esto era sin la parte común que todos ellos tenían en la hacienda del Rey y en la del Sol, como hijos de éste y hermanos de aquél. (1609 Inca Garcilaso de la Vega Comentarios reales de los incas).
Demás de que en general todos los indios de Chile, hombres y mujeres, andan, según dije arriba, vestidos aunque descalzos, es con mucha más honestidad que indios de cualesquiera provincias, en las cuales no hacen diferencia de las partes secretas a las públicas (1614 Alonso González Nájera Desengaño y reparo de la guerra del reino de Chile).
Lampridio pondera que el Emperador Alejandro Severo fue modestísimo en sus trajes; siéndolo asimismo la Emperatriz: con lo cual los nobles, así hombres como mujeres los imitaron en la templanza: imitati sunt eum magni viri, & uxorem ejus matronae pernobiles (1626 Pedro Fernández Navarrete Conservación de monarquías y discursos políticos).
Mandamos que la prohibición referida de los trajes se entienda también con los comediantes, hombres y mujeres, músicos y demás personas que asisten en las comedias para cantar y tocar, y sólo se les permiten vestidos lisos de seda negros, o de colores, como sean de fábricas de estos reinos, o de los de sus dominios y provincias amigas, y les damos de término hasta el día del Corpus del año que viene de mil seiscientos y noventa y dos, para el consumo de los vestidos que tuvieren hechos al presente y excedieren de la regla que ahora se les da, con declaración que ésta se ha de entender y observar inviolablemente, desde el mismo día del Corpus inclusive (1716 Anónimo Al marqués de Valero, electo virrey de la Nueva España, remitiéndole copia de la pragmática…).
Si a los adultos y viejos, así hombres como mujeres, será modo provechoso el que los doctrineros para atraerlos a la religión, no usen de medios que les quite la libertad de su originario modo de vivir, sino sólo que los den a conocer las faltas resultas y consecuencias de sus vicios, así para el alma como para el cuerpo y la mejor comodidad (1730 Anónimo Interrogatorio para adquirir una exacta noticia de todas las ciudades, villas y lugares de los reinos…).
Mas en la segunda ocasion entró el mismo religioso en el pueblo, gritando que dónde estava el Padre, pues benia á matarle y no le faltava dinero para la dispensazion, etc.; y no encontrándole, por haverse retirado, descargaron él y los soldados su saña en los pobres yndios, hombres y mujeres, matando á unos y dejándolos desnudos y bañados en su sangre á las puertas de las casas y de la misma yglesia, y llevándose cautivos á los demas que pudieron cojer (1739 Andrés de Zárate Informe a Su Majestad).
Coronó su gobierno con el feliz recibimiento de un navío del Japón, en que venían trescientas personas, hombres y mujeres, desterrados por la fe católica (c. 1754 Juan José Delgado Historia general sacro-profana, política y natural de las islas del Poniente llamadas Filipinas).
Asimismo se dará noticia de los trajes modernos que usan los indios, así hombres como mujeres, y la materia de que son hechos (1777 Anónimo Proceso de formación de los cuestionarios de 1777 para Nueva España).
A las nueve de la mañana llegaron indios, los cuales ascendieron a 60 personas entre hombres y mujeres, y entre ellos una china ladina, sobrina del cacique Calpisquis, la que dijo que toda aquella gente era del expresado cacique, que venían a vender caballos y reses por bayeta, ollas, bujerías, bizcocho, sombreros, harina, aguardiente y porotos: los agasajé, dándoles de comer y aguardiente, y se empezó la feria (1781 Basilio Villarino Diario de la navegación emprendida en 1781, desde el Río Negro, para reconocer la Bahía de Todos los…).

 

Algunos suenan muy actuales, aunque no sobrepasan el siglo XIX:

No contribuyendo menos entonces á su abundancia el comercio que tenian con los paises de su vecindad el Chocó y Darién, de donde por los generos que fabricaba la industria y aquellos necessitaban, recibian este metal, que era el mas comun adorno de los indios, assi hombres como mujeres. (1748 Antonio de Ulloa Viaje al reino del Perú).
Y aquellos ciudadanos y ciudadanas de que íbamos hablando profesan otras más positivas o materiales (1841 Ramón de Mesonero Romanos Escenas de 1841).
Así andaban las cosas cuando llegó el cumpleaños de D. Nicasio, quien, para celebrarlo, nos dió un baile sui géneris al que todos los comerciantes y comerciantas españoles estuvieron convidados. (1847-1857 Juan Valera Correspondencia).
La Dirección Nacional acordará recompensas extraordinarias a los profesores y profesoras que enseñen mayor número de alumnos en un año. (1870 Antonio Guzmán Blanco [Venezuela] Decreto de instrucción pública).

 

Tal vez detrás de algunos de estos desdoblamientos haya una voluntad de precisión, de exactitud, para que la comprensión sea clara, como podemos apreciar en esta selección de ejemplos:

Otrosi otorgamos e conoscemos que somos vecinos de la villa de Salvatierra asi commo sobre dicho es que cunplamos de fuero e de derecho a todos los cristianos e cristianas e indios e indias e moros e moras que de nos ovieren querella o de qualquier de nos o de los que bernan de nos ante el alcalle de la dicha villa de Salvatierra asi commo es uso e costunbre e fuero de la dicha villa. (1324 Anónimo Carta de avenencia [Colección diplomática del archivo municipal de Salvatierra]).
Otrosi tenemos por bien e mandamos que todos los labradores e labradoras e personas quelo pueden e deuen ganar como dicho es, que labren en las lauores delas heredades continuada miente. (1369 Anónimo Cortes de Toro).
Iten hordenamos e mandamos que todos los mesoneros e mesoneras desta cibdad de Auila e su tierra sean obligados de venir en cada vn año a ferrar las medidas. (1485 Anónimo Ordenanzas de Ávila).
Por la misma causa fueron muertos y quemados casi todos los judíos y judías del reino. Y fueron muertos a cuchillo y quemados por la misma causa los judíos y judías que estaban en el castillo de San Adrián y en Funes, Martilla y Viana y en la casa de Corteviento y en otros muchos lugares del reino. (1562 Jerónimo de Zurita Anales de la corona de Aragón. Primera parte).

 

En el siguiente ejemplo, el autor quizá piensa que en un contexto de guerra el masculino se puede entender referido solo a hombres y por eso aclara y desdobla en «moros y moras». Pero a continuación, en la siguiente oración, muy similar, no le parece necesario volver a desdoblar, aunque al obrar así nos pudiera quedar la duda de si en Pliego el rey Fernando mató a hombres y mujeres y en Alhama solo a hombres:

Otro año siguiente, tornó con gran gente e ganó las çibdades de Baeça e de Andújar, e aquel famoso castillo de Martos el qual dio luego a los frayles de la horden de Calatrava. E tornóse /xciir. 221 para Castilla muy rrico. E çercó poderosamente la çibdad de Jaén, y estovo sobre ella fasta la fiesta de San Juan, e non la pudo ganar por su gran fortaleza. Fue sobre Pliego e tomólo, e mató quantos moros y moras dentro falló, e derribó la fortaleza. E tomó Alhama, e mandóla derribar, e asimismo mandó matar todos los moros que estavan en ella. (1467-1475 Pedro de Escavias Repertorio de príncipes de España).

 

Cervantes habla de «gitanos y gitanas», y resulta un desdoblamiento forzado sumamente chocante. Luis Rosales ha llamado la atención sobre la gitanofobia de Cervantes

Fray Bartolomé de las Casas emplea desdoblamientos léxicos con mucha asiduidad. En este fragmento, a pesar de utilizar un sustantivo suficientemente abarcador, totalizador, como gente, quiere dejar explícito que se refiere a hombres y mujeres. Por esta razón acude a un desdoblamiento semánticamente innecesario:

Tornando // al propósito de la historia, domingo, de mañana, 14 días de otubre [sic] mandó el Almirante aderezar el batel de la nao en que él venía y las dos barcas de las carabelas, y comenzó a caminar por el luengo de la costa de la isla, por el nornordeste, para ver la otra parte della, que estaba hacia el este y especular qué por allí había. Y luego comenzó a ver dos o tres poblaciones y gran número de gente, hombres y mujeres, que venían hacia la playa llamando [a] los cristianos a voces y dando gracias a Dios. (c. 1527-1561 Fray Bartolomé de las Casas Historia de las Indias).

 

Y lo mismo ocurre en el siguiente ejemplo, en el que fray Pedro Simón emplea indios, como genérico, pero inmediatamente después, a pesar de utilizar la palabra personas, desdobla en hombres y mujeres:

Salió luego que le juntaron la gente, el Limpias a hacer lo que le ordenaban, y en los más escondido de las montañas, no teniéndose aun allí por seguros trándose con el modo y a las horas que él ya se sabía, en los pueblos de los indios, en poco tiempo aprisionó más de quinientas personas, hombres y mujeres de aquellos miserables, como si debieran algo. (1627 Fray Pedro Simón Primera parte de noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias Occidentales).

 

El siguiente texto, de Poma de Ayala, es muy interesante por la cantidad de desdoblamientos que lleva a cabo. Se podría presentar como uno de esos ejemplos que hoy se muestran para ridiculizar el recurso del desdoblamiento:

Que los dichos caciques principales y yndios, yndias, niños niñas en este rreyno todos sepan la lengua de Castilla, leer y escriuir como españoles, españolas. Y al quien no la supiere, le tengan por bárbaro animal, cauallo; no pueda ser cristiano ni cristiana. Y para que en la tierra aumente el serbicio de Dios, sabiendo las letras puede ser y aumentar y auer santos yndios, yndias según quieren. Y aman mucho la pobresa, umildad, pasencia, temeroso de Dios y de su justicia y del papa de la santa madre yglecia y del rrey. (c. 1595-1615 Felipe Guamán Poma de Ayala El primer nueva corónica y buen gobierno).

 

Curioso resulta este otro caso, en el que el autor emplea varias veces genéricos (casados, solteros) y locuciones generales (personas casadas, solteras y viudas, personas doncellas), pero extrañamente insiste en desdoblar niños y niñas:

Entre adultos, parvulos y de todos los estados y edades son 277 individuos: 86 casados, 48 solteros, 24 doncellas, 19 niños y niñas, como lo demuestra la figura siguiente: Personas casadas, solteras y viudas… 134 Personas doncellas… 24 Niños y niñas de todas las edades […] (1743 Anónimo Jurisdicción de Ixmiquilpan [Relaciones geográficas del Arzobispado de México]).

 

El objetivo en todos estos ejemplos parece que es hacer visible a la mujer. El escritor quiere dejar clara, explícita, la presencia de mujeres en lo que dice, aunque, seguramente, habrían estado presentes en la mente del lector si el autor hubiese empleado un masculino genérico.

Pero hay otros ejemplos muy interesantes en los que el objetivo es el mismo, pero la intención es muy diferente. Al principio de La gitanilla y en El coloquio de los perros, Cervantes habla de «gitanos y gitanas», y resulta un desdoblamiento forzado, sumamente chocante. No parece que busque la exactitud. Habría quedado muy claro con el masculino genérico.
Leamos ambas citas con algo de contexto:

Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones. (1613 Cervantes La gitanilla).
Berganza: La que tuve con los gitanos fue considerar en aquel tiempo sus muchas malicias, sus embaimientos y embustes, los hurtos en que se ejercitan, así gitanas como gitanos, desde el punto casi que salen de las mantillas y saben andar. ¿Vees la multitud que hay dellos esparcida por España? (1613 Cervantes El coloquio de los perros).

 

Observamos que en los dos pasajes se hace visibles a las mujeres en una situación crítica, adversa. Cervantes no está seguro de que solo el masculino vaya a incluir también a las mujeres en su juicio negativo y se toma la molestia de explicitarlas, para que no vayan en un simple lote genérico, para que se lleven su parte de desaprobación. El autor está expresando su temor de que el masculino gramatical se pueda entender referido solo a los hombres. Y por eso desdobla. Luis Rosales ha llamado la atención sobre la gitanofobia de Cervantes, en Cervantes y la libertad. Parece claro que Cervantes recurre al desdoblamiento para visibilizar a la mujer gitana desde una óptica negativa. El resultado es el mismo que el que hoy persiguen quienes reivindican el desdoblamiento léxico, pero la intención es opuesta. Es su negativo fotográfico. Visibilizar a la mujer, no cuando comparta con el hombre méritos, sino defectos. Es la tradición misógina occidental, que aflora, seguramente, de manera inconsciente.

Veamos más ejemplos en otros autores. En el siguiente, Cervantes de Salazar primero emplea el genérico médicos hechiceros, pero, aunque no parece necesario, enseguida aclara que se refiere tanto a hombres como a mujeres. Y más adelante, en un contexto negativo, crítico, evita emplear el genérico españoles y hace uso del desdoblamiento españolas y españoles, en el que se muestra a las mujeres y además las pone por delante, para hacerlas especialmente visibles:

Hay entre estos hechiceros médicos algunos que hacen parescer lo perdido y decir quién lo hurtó, y dan aviso del que está muy lexos, si le va bien de salud o no. Solían también estos médicos hechiceros, ahora fuesen hombres, ahora fuesen mujeres, para ver si el enfermo había de sanar o morir, ponían delante dél un ídolo, que llamaban Quezalcoatl, que quiere decir «culebra emplumada», y ellos, sentados en un petate, sobre una manta, echaban, como quien juega a los dados, veinte granos de maíz, y si se apartaban y hacían campo, pronosticaban que el enfermo había de morir, y si caían unos sobre otros, que viviría y que aquella enfermedad le había venido por somético. Todo esto pueden hacer, porque el diablo, cuyos ellos son, se lo enseña, para engañar a otros. La lástima es que no faltan españolas ni españoles que los crean y se ayuden dellos en sus nescesidades y maldades, no entendiendo que van contra la fee que rescibieron en el baptismo […] (1560 Francisco Cervantes de Salazar Crónica de la Nueva España).

 

Aquí se podría prescindir del desdoblamiento, pues Jorge Juan ya ha hablado antes de gente, en general. Pero como se refiere a gente mala, quizá siente la necesidad de aclarar que incluye también a las mujeres, es decir, que también hay mujeres malas:

Por lo que, para evitar que en adelante tengan los enemigos aquel recurso, somos del sentir que se debería construir una fortaleza en un sitio tal que desde ella estuviese guardado todo el puerto principal, cuyo paraje se determinará en la relación perteneciente a marina, y haciéndose presidio la isla, con algún corto número de guarnición se podría desterrar a ella la gente mala de todo el reino de Chile, y alguna de los del Perú, así hombres como mujeres, con la cual se fuese poblando insensiblemente de gente que se aplicase a su cultivo y, con particularidad, cuidase de los árboles de pimienta, haciendo plantíos formales de ellos para aumentar su número y acrecentar la cosecha, lo cual serviría de comercio entre ella y el reino de Chile, además del crecido que pudiera hacer con el bacalao y otras especies de pescados que abundan allí. (1747 Jorge Juan Noticias secretas de América).

 

En el siguiente texto, claramente crítico, Lizardi teme que el genérico adúlteros se pueda entender referido solo al sexo masculino, e inmediatamente desdobla, hombres o mujeres. Quiere dejar claro que también ellas participan de su juicio negativo:

Tal es la malicia del adulterio, pecado gravísimo ante los ojos de Dios y que pierde las almas de los adúlteros, sean hombres o mujeres; y como que el marido y la mujer se juraron una fidelidad eterna, como te dije, se sigue que siempre que uno de los dos falte a esa prometida fidelidad, ofende y agravia notablemente a su consorte; pero el agravio de la mujer es mayor, porque infama al marido y perjudica a la prole. (c. 1818 José Joaquín Fernández de Lizardi [México] La Quijotita y su prima).

 

Clarín, en una actitud misógina, quiere hacer explícito que las mujeres son tan indignas como los hombres, y acude a un desdoblamiento superfluo

En este otro texto, Clarín, en una actitud misógina, quiere hacer explícito que las mujeres son tan indignas como los hombres. Para ello acude a un desdoblamiento superfluo, pues se entiende bien que manos es una sinécdoque referida a todo tipo de personas:

La única pena que tenía el Papa, a veces, al desprenderse de estas riquezas, de tantas joyas, era el considerar que acaso, acaso, iban a parar a manos indignas, a hombres y mujeres cuyo contacto mancharía la pureza del oro. (1893 Clarín El señor y lo demás son cuentos).

 

Y, con un fin semejante, encontramos otro desdoblamiento en Pla, autor poco dado a los adornos prescindibles: «de los hombres y de las mujeres» dice en un punto en el que usar el masculino plural, genérico, habría sido suficiente, igual de informativo. No hay más exactitud con el desdoblamiento, que no aporta nada desde el punto de vista semántico, pero que presenta el deseo de mostrar a las mujeres. Nos podemos preguntar por qué desdoblaba en una época en la que nadie lo reclamaba.

La capacidad de hipocresía de los hombres y de las mujeres es extraordinaria. (Josep Pla Notas para Silvia, apud Arcadi Espada: Josep Pla, Barcelona, Omega, 2000, p. 125).

 

Hemos visto, pues, cómo los desdoblamientos léxicos no solo no son un invento reciente, sino que se han usado con profusión en el pasado. En todas las épocas, desde las primeras manifestaciones de nuestra literatura hasta la actualidad, los escritores han sentido la necesidad de hacer estos desdoblamientos para aclarar de manera explícita que se están refiriendo a hombres y a mujeres, incluso aunque antes hayan hecho uso de algún genérico. Han tratado de hacer visible a la mujer en sus textos, por diferentes motivos, como hemos ido mostrando, de los cuales quizá el más llamativo de los que hemos observado sea incluirlas en una valoración negativa.

 

Este reportaje es uno de los contenidos del número 9 de la publicación trimestral impresa Archiletras / Revista de Lengua y Letras.
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